“Los gobiernos no han estado a la altura con los jóvenes”: Stéphane Hessel. Activista.

El autor de ‘¡Indignaos!’ invita a la rebelión pacífica contra las fuerzas financieras que dominan el mundo

A sus 93 años, Stéphane Hessel (Berlín, 1917) se ha convertido en la voz de la juventud con su manifiesto ¡Indignaos! (Destino).

En apenas 50 páginas, este antiguo miembro de la resistencia francesa durante la II Guerra Mundial anima a los jóvenes a luchar contra la desvergüenza de los poderes económicos que casi han secuestrado la democracia. Ayer, Hessel, que se sigue mostrando combativo a través de sus gestos y su voz, presentó el libro en Madrid y habló con Público sobre la necesidad de no dejarse llevar por la indiferencia ni la apatía.

¿Qué le hizo escribir este alegato?

Nuestro mundo es peligroso porque las potencias financieras tienen más poder que la democracia. Por eso debemos combatir a favor de las conquistas de la democracia europea. La amenaza proviene de ese abuso de los poderes financieros y eso justifica mi indignación y después mi compromiso.

Cuando usted luchó en la II Guerra Mundial el enemigo estaba bien definido: el nazismo. Ahora habla de poderes financieros, pero ¿quiénes son los malos?

Hoy hay dos graves amenazas para la juventud: el aumento de la brecha entre ricos y pobres y la degradación del planeta a causa de las fuerzas económicas y comerciales que llevan a cabo una sobreexplotación y que pueden poner en peligro la supervivencia para los 9.000 millones de personas que llegaremos a ser en el mundo.

¿Cuáles son las armas para luchar contra estas dos amenazas?

Las armas deben ser políticas. Los ciudadanos como usted deberían comprometerse en partidos políticos y asociaciones de defensa de los derechos humanos para ejercer presión sobre los gobiernos y recuperen su responsabilidad de cara a la justicia social y el medio ambiente.

Algunos sugieren que los jóvenes no tienen nada que ver con los del mayo del 68. ¿Falta compromiso colectivo?

Es verdad que algunos se descorazonaron después de los acontecimientos de mayo del 68 y después de ver que el gran esfuerzo de ATTAC no sirvió para hacer un cambio en nuestras sociedades modernas. Pero creo que hay que vencer esa decepción. Con los nuevos medios de comunicación, que realmente consiguen un gran impacto, es posible lograr una mayor justicia social. Además, hay muchos jóvenes que no se sienten indiferentes y sí se indignan. Lo que pido es que se escuche su voz.

¿En Europa está en declive la democracia? Entre los jóvenes también hay un absoluto desencanto a la hora de votar. ¿Cuál es su propuesta?

Sí, se ha ido desarrollando una atmósfera de pensamiento en la que la democracia es algo muy bonito, pero no da resultados. Lo que creo es que son necesarias nuevas fuerzas políticas, en España, en Francia, que se unan al Partido Socialista con criterios medioambientales. Europa no puede permitirse una revolución de tendencia totalitaria como la de la Unión Soviética, pero creo que hay que intentar construir una democracia socialista a la que se unieran los Verdes.

¿Cómo valora que el Frente Nacional, de extrema derecha, haya tenido un amplio apoyo en las encuestas de Francia?

La extrema derecha siempre ha tenido apoyo en Francia. Pero creo que siempre será minoritario. Es verdad que puede ser un 15-17% de los votos, pero no creo que vaya más allá.

¿No le asusta?

Lo que me escandaliza es el grado de abstención de las elecciones. Esto muestra la necesidad de compromiso y espero que en las presidenciales crezca la izquierda en Francia y en el resto de Europa.

¿La socialdemocracia es la culpable de la deriva europea? Muchos de sus votantes se sienten engañados.

Ahora mismo la socialdemocracia es minoritaria en el Parlamento Europeo por lo tanto no la podemos acusar de esta deriva que usted señala. Es la Europa liberal la que ha dominado. Por tanto, si logramos un refuerzo de la socialdemocracia en Europa, iremos en la buena dirección.

Pero los recortes y reformas neoliberales las han puesto en marcha también los gobiernos socialdemócratas. Y nos han dicho que esas eran reformas necesarias, aunque no gustasen. ¿No existe alternativa?

Claro que sí. La alternativa es una democracia auténticamente social. El combate para los jóvenes es que en el Partido Socialista prevalezcan ideas ambiciosas para que las reformas sean globales.

El problema es que hay un sentimiento de estafa entre los jóvenes. A esta generación le prometieron todo y sólo les ha quedado un sueldo mileurista e hipotecas. ¿Por qué este engaño?

Se sienten estafados y frustrados. Por esta estafa hay que actuar y comprometerse. Desde luego, los gobiernos no han estado a la altura de lo que se esperaba de ellos con los jóvenes. Es difícil que un gobierno esté a la altura, pero el gran problema es que los gobiernos hoy en día son insuficientemente sociales.

¿Tiene el capitalismo los días contados?

Si hablamos del mercado capitalista, este siempre existirá. Pero también podemos hablar de una economía global y solidaria y no basada sólo en el beneficio económico. Esta será la economía en la que debería apoyarse un mercado regulado.

Mientras que en Europa existe esa desafección política, observamos las revueltas de los jóvenes en el mundo árabe. ¿Cómo las valora?

Las encuentro extremadamente importantes. De hecho, pueden animar a los jóvenes europeos. Es un ejemplo ver el valor de los jóvenes en Túnez, Egipto. Estos movimientos de los jóvenes pueden interesar mucho en Europa, ya que son el estímulo para los cambios.

En su libro habla de la insurrección pacífica. ¿Qué le parece la intervención de las fuerzas occidentales en Libia?

Estoy muy feliz y orgulloso de que esta intervención en Libia se haya llevado a cabo bajo los auspicios de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que es un organismo moralmente responsable basado en la Carta Fundacional de las Naciones Unidas. Por tanto, este enfoque no es de una intervención militar contra Gadafi, sino una intervención para proteger a los insurgentes de la violencia de un dictador. Es una situación complicada, pero creo que hay que actuar bajo la égida de una institución mundial cuyo objetivo no es la guerra sino la paz.

¿La situación puede enquistarse y convertirse en un avispero como Irak?

Ese riesgo está ahí y sería una pena que sucediera. Pero no resulta fácil golpear sin que eso se perciba como una agresión contra el gobierno árabe. Lo que me tranquiliza es que otros países como Qatar, Egipto, la Liga Árabe están en la coalición. Por tanto, no estamos hablando de países occidentales contra países árabes, sino de una coalición contra un dictador.

Dice en su libro que los medios de comunicación “están dirigidos por gente pudiente”. ¿Hasta qué punto son los medios responsables de la indiferencia ante el ataque de las fuerzas financieras?

No hay que ser ingrato con los periodistas, ya que llevan a cabo un trabajo muy importante. El problema es que los poderes financieros intentan copar cada vez más espacio. La privatización de los medios públicos no es una buena señal.

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