Se está expulsando a poblaciones de sus tierras con dinero de todos nosotros:Periodismo Humano habla de y con Grain.
Grain ha sido recientement galardonada con el premio Nobel Alternativo por su lucha contra el acaparamiento de tierras, sobre todo por parte de multinacionales en países en desarrollo.
Más sanciones son igual a más corrupción, ocultamiento de datos reales del paro, de la inflación, culpar a los extranjeros de los males que padecen y aumentar la dependencia del país a los estados que esquivan el bloqueo.
Escribía David Broder, el 25 de mayo de 2011 en The HuffingtonPost: War with Iran will Save Economy, Obama Presidency.
¡Qué cambien ellos! Quienes se declaran protectors de los sirios deben demostrarlo con reformas en sus países! Jordi Vaqué. El País 13-2-12
En el caso de Catar, la apuesta por ser lo que Paul Salem denomina un hub geopolítico pasa desde hace un año por impulsar los procesos de cambio que sacuden al mundo árabe. En la última década, el rico emirato, que mantiene buenas relaciones tanto con Israel como con Irán, ha reforzado sus bazas y, además de albergar la sede de Al Yazira, cuenta con una diplomacia activa en la mediación en conflictos y el diálogo con los actores más dispares: en Catar, una base aérea estadounidense coexiste con la viuda de Sadam Husein y con una oficina de los talibanes afganos. Con la primavera árabe, Catar trocó su perfil mediador por uno intervencionista: campaña aérea en Libia, armas a los rebeldes, apoyo a nuevos líderes, partidos y asociaciones… El emir y su entorno no esconden sus simpatías islamistas, pero para ellos estas son perfectamente compatibles con una mayor democratización. Parten de la premisa de que las elecciones darán expresión política a un islamismo moderado que ya es mayoritario en la sociedad y, de momento, los resultados electorales en Túnez, Egipto y Marruecos parecen darles la razón. Ese apoyo a la democracia, sin embargo, no se aplica en casa, ni a las monarquías vecinas del Golfo.
El gran juego sirio: Ignacio Álvarez-Ossorio,profesor de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante y autor de Siria Contemporánea. El País 14-2-12
El terrorsimo en nombre de la democracia: artículo de Nadia Khost – en francés – recogido por Silvia Cattori.Khost denuncia el cinismo de occidente.L’intellectuelle Nadia Khost, figure très respectée et estimée en Syrie, est l’auteur de ce texte dense, brillant, porté par le souffle de son indignation vis-à-vis de ceux qui s’emploient aujourd’hui à détruire son pays et son indépendance.- Silvia Cattori
En rechazo a la regulación de internet, el colectivo Anonymous se lanza a la acción política directa. Tras el cierre del sitio de descargas Megaupload por parte del FBI, fueron atacados los sitios de la Casa Blanca, del Departamento de Justicia estadounidense y de Universal Music. Una batalla que recién comienza.
os ataques informáticos realizados en nombre de la libertad de expresión y de la justicia social con la etiqueta “Anonymous” se multiplican, con gran eficacia. Últimos objetivos a la fecha: el sitio de ArcelorMittal en Bélgica, a comienzos de enero, para protestar contra el cierre de dos altos hornos; el sitio del instituto privado de inteligencia estadounidense Stratfor, del que fueron robados decenas de miles de datos personales; el Ministerio sirio de Defensa, en agosto de 2011, y antes de eso, en junio, el sitio de la policía española, tras el arresto en ese país de tres supuestos miembros de Anonymous.
¿Quiénes se esconden tras esa máscara? ¿Hackers de elite, adolescentes ignorantes, peligrosos ciberterroristas, simples trolls (provocadores) con humor de colegiales? Ninguna de esas definiciones es falsa, ya que cada una refleja una faceta del fenómeno. Sin embargo, todas pasan al lado de lo esencial: Anonymous no es uno, es múltiple; no se trata ni de un grupo ni de una red, sino de un colectivo o, con mayor precisión, de colectivos que se apoyan unos a otros.
Un horizonte común
A su manera –extrema– Anonymous es emblemático de los movimientos de protesta que desde 2011 se extienden tanto en el mundo árabe como en Europa y en Estados Unidos. El abismo que separa a éstos de los sistemas políticos que cuestionan se manifiesta en las formas de organización, radicalmente opuestas. Por un lado, estructuras jerarquizadas, con dirigentes habilitados para hablar en nombre de todos mediante procedimientos de delegación de poder, pero cuya legitimidad se ve debilitada por la corrupción, el favoritismo, el desvío de las instituciones. Por el otro, colectivos deliberadamente desprovistos de dirigentes, que rechazan el principio de la representación en beneficio de la participación directa de cada uno en proyectos concretos. Su diversidad permite que la toma de decisiones se realice por rápida agregación de participantes a un determinado tema, más que por la constitución de una mayoría oficial. El establishment político juzga que esas formas de organización son ininteligibles, y expresa su estupor frente a la ausencia de reivindicaciones concretas que podría transmitir.
Dichos colectivos temporarios –que pueden ser descritos también como “enjambres”, en inglés swarm (1)– se componen de individuos independientes que utilizan herramientas y reglas simples para organizarse horizontalmente. Como subraya el fundador del Partido Pirata sueco, Rick Falkvinge, “como todo el mundo es voluntario […], la única manera de dirigir consiste en conseguir la adhesión de otros” (2). Así, la fuerza del colectivo proviene de la cantidad de personas que reagrupa y de la luz que arroja sobre sus proyectos, distintos e independientes.
Un colectivo nace siempre de la misma manera: un llamado a la movilización con, en frente, recursos para una acción inmediata. Especialista de los medios de comunicación sociales, Clay Shirky identificó tres elementos indispensables para que surja ese tipo de cooperación flexible: una promesa, una herramienta, un acuerdo (3). La promesa reside en el llamado, que debe interesar a un número crítico de activistas y cuya propuesta debe parecer realizable. Por ejemplo, puede tratarse de atacar tal o cual sitio gubernamental en respuesta a la censura. En internet existen herramientas disponibles, como el famoso software Low Orbit Ion Cannon (LOIC), así llamado en referencia a La Guerra de las Galaxias, que permiten coordinar las acciones dispersas de los voluntarios. El acuerdo se refiere a las condiciones que cada uno acepta al entrar en el espacio colectivo de la acción.
Con el correr del tiempo, las tres dimensiones pueden evolucionar y el colectivo crecer, cambiar de orientación, disolverse. Para que no desaparezca tan rápido como apareció, se necesita un cuarto elemento, un horizonte común que “permita a los miembros dispersos de una red reconocerse entre sí como pertenecientes al mismo universo imaginario referencial”, como escribe el crítico de arte y ensayista Brian Holmes (4). Es en este punto donde interviene la famosa máscara de Anonymous. Identidad abierta, resumida en algunos lemas bastante generales, elementos gráficos y referencias culturales compartidas: cada cual puede asumirla; pero sólo cobra sentido si se comparten el mismo espíritu, el mismo humor, las mismas convicciones antiautoritarias y la misma fe en la libertad de expresión.
Identidad política
Por más que en mayo de 2011, en el e-G8 de París, el presidente francés Nicolas Sarkozy hiciera votos por un “internet civilizado”, los oscuros recovecos donde todo es posible continúan existiendo. El sitio 4chan.org, foro creado en 2003, simple desde el punto de vista técnico y plebiscitado por los internautas, es emblemático del modo de actuar: allí es posible postear textos e imágenes sin inscribirse, firmando los mensajes como “Anonymous”. Su foro más frecuentado, /b/, no obedece a ninguna regla en materia de contenido. El sitio no memoriza los posts: los mensajes que no obtienen respuesta son retrogradados al final de la lista antes de ser borrados, lo que sucede generalmente en el espacio de algunos minutos. Nada se archiva. La única memoria válida es la de los internautas. Una lógica con ventajas e inconvenientes: todo aquello que es difícil de retener y no es repetido, desaparece.
Para no caer en el olvido, cada día muchos de esos mensajes toman la forma de llamados a la acción; por ejemplo, una invitación a cometer un acto de vandalismo contra una determinada página de la enciclopedia en línea Wikipedia. Si la idea seduce a un número suficiente de internautas, un pequeño enjambre se abate sobre el blanco. Por simple placer. La repetición y el compromiso crearon una cultura donde desaparecen las individualidades y los orígenes, una tradición de “tomadura de pelo ultracoordinada”, según la expresión de un hacker interrogado por Biella Coleman, antropóloga de la cultura geek (5). En cinco años, esos anónimos se convirtieron en “Anonymous”, término genérico o avatar de una identidad colectiva. Su costumbre de la desmesura inducida por el anonimato va acompañada de una profunda desconfianza hacia cualquier forma de autoridad que intente regular la palabra en internet, por motivos juzgados perfectamente hipócritas como la lucha contra la pornografía infantil.
Por lo tanto, no es casual que durante el invierno boreal de 2008, algunos internautas adoptaran esta identidad para atacar a la Iglesia de la Cienciología. Hacía unos diez años que los hackers le habían declarado la guerra; éstos revelaban fraudes y manipulaciones, mientras que la Iglesia de la Cienciología movilizaba considerables recursos para hacer desaparecer las informaciones molestas y destruir la reputación de las personas que la criticaban. Los Anonymous intervinieron cuando la secta intentó impedir la circulación de un video de propaganda en el que el actor Tom Cruise, alto responsable de la Iglesia, parecía mentalmente desequilibrado. Como respuesta a la inevitable ráfaga de procesos, un video falsamente serio de Anonymous anunció la próxima destrucción de la secta.
En distintos foros de discusión se sucedió un período de virulentas polémicas, al cabo del cual se elaboró una específica combinación de promesa-herramientas-acuerdo. Más allá de las acciones en línea, se organizó una jornada mundial de acción. El 18 de febrero de 2008 se realizaron manifestaciones en noventa ciudades de América del Norte, Europa, Australia y Nueva Zelanda. Para escapar a las represalias de la secta, muchos manifestantes usaban la ya célebre máscara de Guy Fawkes, rebelde católico inglés del siglo XVI, imitando así al héroe de V de Vendetta, la novela gráfica de Alan Moore cuya historia transcurre en un mundo totalitario. Por primera vez, miembros de Anonymous se encontraron físicamente, fuera de la red, estableciendo una conexión con militantes más tradicionales.
Durante los siguientes años, esas manifestaciones continuaron siendo el principal objetivo político de Anonymous. Luego, en septiembre de 2010, se formó un colectivo en torno a la campaña Operación Payback (Operación Venganza). Ésta debutó con un ataque contra Aiplex Software, sociedad india contratada para atacar el sitio de intercambio de archivos The Pirate Bay. Rápidamente la campaña se extendió a los sitios de la Motion Picture Association of America (MPAA) y a organismos que predicaban, so pretexto de luchar contra los intercambios de archivos, el control de internet. Grito de guerra: “Ellos lo llaman piratería, nosotros lo llamamos libertad”.
En el transcurso de esas acciones, se fue precisando la identidad política de Anonymous; sus recursos técnicos y sus estrategias se sofisticaron. En diciembre de 2010, cuando se impidió que WikiLeaks recibiera donaciones tras haber publicado cables diplomáticos (6), Operation Payback resurgió y atacó los sitios de MasterCard, Visa, PayPal y Bank of America. En enero de 2011, los Anonymous intervinieron en Túnez de manera muy organizada para atacar sitios gubernamentales. Los blogueros tunecinos tuvieron el sentimiento de poder contar con la solidaridad internacional.
Abrir grietas
A lo largo del año 2011, los colectivos Anonymous se multiplicaron y lanzaron innumerables llamados. A veces se trataba de internautas deseosos de atraer la atención o de sacar provecho de modas mediáticas. Pero ello no impidió que otros colectivos federaran a muchas personas. El 23 de agosto de 2011, los Anonymous difundieron un video llamando a ocupar Wall Street, retomando así una idea que hacía unas semanas defendían los canadienses de Adbusters.
La desmesura y la audacia de los Anonymous les permiten adoptar lemas tan fuertes –“La piratería es la libertad”–, que ningún actor político tradicional se atrevería a utilizarlos so pena de perder credibilidad, y producen a su vez un radical efecto galvanizador sobre energías latentes aburridas por las movilizaciones clásicas. Sin embargo, cualquiera fuera su fuerza, la espontaneidad a gran escala sólo puede medirse con las instituciones a partir del modo de destrucción. El objetivo de esta organización no es construir instituciones alternativas. Colabora con la formación de un horizonte común de protesta que tal vez facilite la acción futura. Ya agrietó muros que parecían indestructibles. Otros contestatarios transformarán esas fisuras en aberturas.
1. Francis Pisani, “Nueva guerra contra nuevo enemigo”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, junio de 2002. 2. Rick Falkvinge, “Swarmwise: What is Swarm?”, 8-1-01 (http://falkvinge.net). 3. Clay Shirky, Here Comes Everybody: the Power of Organizing Without Organizations, Penguin Press, Nueva York, 2008. 4. Brian Holmes, “Swarmachine”, 21-7-07 (http://brianholmes.wordpress.com). 5. Gabriella Coleman, “La science dissèque Anonymous”, 12-12-11 (http://owni.fr). Un geek es un apasionado de la informática. 6. Philippe Rivière, “WikiLeaks, matar al mensajero”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, enero de 2011.
Las cifras oficiales de desempleo son altas: han ido oscilando entre los 3 y 5 millones de parados, según la coyuntura económica (tasa entre el 7 y el 12%). La legislación laboral ha incidido en la precarización (subcontratas, trabajo temporal) con el pretexto de fomentar el empleo, pero sólo se ha conseguido que abunden los salarios bajos. El 22% de los trabajadores tiene trabajos precarios. También ha empeorado la cobertura en caso de desempleo. La crisis de 2001 fue el pretexto para realizar la mayor y más reaccionaria reforma laboral desde la II Guerra Mundial.
En la década de 1995 a 2005 el gobierno ha mantenido una política cuyo objetivo era liquidar 500.000 puestos de trabajo. Gran parte de este ajuste de plantillas se ha producido en “empresas de toda la vida” en los sectores de la banca (Deutsche Bank, Dresdner Bank, Commerzbank, HypoVereinsbank, BayernLB), seguros (Allianz), automóviles (Volkswagen, Opel, DaimlerChrysler, GM, Man), viajes (Lufthansa, TUI, Deutsche Bahn AG, Airbus), telecomunicaciones (Siemens, Deutsche Telekom, Mobilcom), construcción, minería y otras empresas como Krupp, Epcos, Grundig, Axel Springer, Henkel, Kirchmedia o Babook Borsig
Pero los datos de desempleo no son reales: no se cuentan los mayores de 58 años, ni trabajadores en paro que asisten a cursillos de formación, ni los trabajadores que usan las agencias privadas de empleo para buscar trabajo, ni 1,2 millones trabajadores sin empleo no contabilizados como tales, ni 4,2 millones de personas con trabajos parciales. Si los cálculos de desempleo se hicieran bien, la tasa de parados llegaría al 20%, es decir, unos 10 millones de trabajadores.
Los minijobs
El “minijob” es una forma de trabajo a tiempo parcial y precario que se liberalizó gradualmente a partir de los años noventa, y sobre todo a partir de 2003 con las llamadas reformas “Hartz”, que llevaban el nombre de Peter Hartz, un ejecutivo socialdemócrata de Volkswagen que en 2007 sería condenado judicialmente por implicación en casos de corrupción.
La categoría principal tiene un techo salarial de 400 euros, desde 2003 exenta del límite inicial de 15 horas semanales, y el empleado no paga impuestos. Desde 2006, el empresario paga en contribuciones el 30% de ese salario: un 2% a Hacienda y un 28% al régimen de la seguridad social (15% al fondo de pensiones y 13% al seguro de enfermedad). Es decir que por un trabajador que gana 400 euros, el empresario paga 120 euros al Estado. De esta forma, el empleado sigue precariamente conectado al sistema de seguros sociales, aunque lo que gane no le alcance para vivir o le obligue a cobrar ayuda social.
Si en 1995 el 15% de los empleados entraban en la categoría general de “trabajadores con sueldos bajos”, hoy son casi el 25% de los empleados alemanes: 7,3 millones de personas, según el último recuento. Eso quiere decir que una de cada cuatro relaciones laborales está marcada por el sello de la precariedad en Alemania.
Alemania se ha colocado en el punto de mira de la política europea. A la mayoría les sorprende la radicalidad con la que se niega a colaborar en la construcción de un proyecto solidario europeo. Sin embargo los síntomas de que la gran política alemana ya no está comprometida con la creación de un orden solidario en Europa datan de los años de la unificación alemana. Maastricht esta fuertemente inspirado en la cancelación de las políticas solidarias europeas de décadas anteriores. Su derrumbe no está llevando, sin embargo, a la vuelta a la situación anterior a 1991. Todo lo contrario. Existe el peligro de que se refuerce el unilateralismo alemán, la gran pesadilla de la política europea a lo largo de todo el siglo XX. Hoy, en Alemania, se discuten tres “salidas” a la llamada crisis del euro:
1/ cancelación del compromiso alemán con la moneda única y el inicio de una andadura alemana en solitario.
2/ mantenimiento del compromiso europeo de Alemania
3/ reorientación de la economía alemana hacia la expansión interna.
La crisis europea y la persistencia en el error. Jorge Uxó y Fernando Luengo son profesores de Economía en las Universidades de Castilla-La Mancha y Complutense de Madrid, respectivamente, y miembros de econoNuestra (http://econonuestra.org) El País 26-1-12
Mohamed VI se lucra en el Sahara gracias al tratado agrícola con la UE: Público 26-1-12Trinidad Deiros
A unas decenas de kilómetros de la ciudad de Dajla se yergue un vergel arrancado a las arenas del Sáhara Occidental gracias a la tecnología y al agua que el desierto atesora desde hace miles de años en su interior. Es el Dominio Agrícola de Tiniguir, 81 hectáreas (de un total de 500 productivas) dedicadas al cultivo en invernadero de tomate, melón, pimientos y pepinos destinados fundamentalmente a la exportación, con un mercado prioritario: la Unión Europea.
El conocimiento en la red, en peligro: Timothy Garton Ash, catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford, investigador titular en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. Su último libro es Los hechos son subversivos: ideas y personajes para una década sin nombre. El País 21-1-12
Repensar (y rehacer) la economía:Jesús Lizcano Álvarez es catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de Transparencia Internacional España. El País 20-1-12
El País 13/01/2012
Ha nacido una nueva marca política: el islamismo moderado. Todo el mundo la celebra como un mal menor. Sirve para respetar los resultados electorales en el mundo árabe. Y para llorar lágrimas de cocodrilo por los errores del pasado (Argelia, 1992-Palestina, 2006). Pero este islamismo moderado que tanto se valora no es otra cosa, y así sería más correcto llamarlo, que un islamismo de sistema, esto es, un islamismo que ha encontrado, salvo en el caso de Túnez, puntos de intersección y mutuo entendimiento, a menudo, poco visibles, con los regímenes que la calle intenta derrocar. Por ello, y pese a que está en condiciones de configurar Gobiernos de elección perfectamente democrática, puede ser un escollo más para el verdadero objetivo democratizador de los árabes: el fin de los regímenes autoritarios, entendidos como entramados político-económicos.
Rachid al Gannuchi siempre ha sido un tipo pragmático. Razón de más para que el régimen de Ben Ali le persiguiera sin cuartel. Lo mismo les sucedió en sus respectivos países a otros activistas árabes de signo civista (el egipcio Ádil Husáin o el sudanés Hasan al Turabi) que en los años ochenta desembarcaron en el islamismo desde posiciones de formación marxista. La suya fue una crítica holística de la dependencia árabe, entendida sobre todo como dependencia cultural. Gramsci humeaba en su discurso. Su islam civista, volcado en la solución local de los problemas específicos de cada sociedad musulmana, les separaba tanto de las versiones ummamistas de los Hermanos Musulmanes (por más que se diga, nunca ha sido este el referente de Ennahda) como de los yihadistas, que hicieron de Occidente su particular campo de batalla. El potencial movilizador de este islam culturalista, contestatario e indigenista era enorme, y así se vio cuando hubo ocasión (elecciones legislativas egipcias de 1989, argelinas de 1991).
Veinte años de clandestinidad y exilio han forjado el capital simbólico de Ennahda, que hoy protagoniza la transición tunecina. Lo que el votante ha valorado en este partido no es su legitimidad islámica, sino la idea de que la libertad se conquista con la lucha política y la búsqueda de justicia social. No se trata, en rigor, de un pago por los servicios prestados contra Ben Ali, sino de una sensación de participación comunal en el cambio. Un buen ejemplo es la manida cuestión del uso del hiyab, que las militantes y votantes del partido llevan o no pero que reivindican en términos de libertad de expresión, sin mayor relación con la sharía entendida como paradigma. Además, Gannuchi ha reforzado su imagen de aperturista pactando un Gobierno con los progresistas de Ettakatol y del Congreso por la República, el partido del presidente, Moncef Marzouki.
En Europa no se es consciente de que Gannuchi se está convirtiendo en un líder que se dirige al conjunto del islamismo. Gannuchi se ha erigido en la voz del islamismo de Gobierno. Así, en plena segunda fase de las elecciones legislativas egipcias, la prensa cairota se hacía eco de sus declaraciones a Foreign Policy sobre el papel que deben jugar los Hermanos Musulmanes (HH MM). En ellas les prevenía contra “aventuras estúpidas”, y hasta se permitía aconsejarles una alianza con sectores tan diversos como los laicos, los cristianos y la misma Junta Militar, que apenas suman un 15% de los votos. Según Gannuchi, el Gobierno “debe representar a todos, no solo desde el punto de vista numérico, sino también cualitativo”. A todos significa “no a los salafistas”, que tienen nada menos que un 25% de los votos.
Pero Gannuchi es muy rápido y los HH MM aún siguen conel paso cambiado tras las revueltas: durante 80 años han proclamado que su objetivo es el Estado islámico, y en el ínterin se han dedicado a la gestión de un para-Estado de píos musulmanes. Los detalles son muchos pero incluyen la ayuda saudí. La conocida estrategia de los HH MM de creación de estructuras paraestatales (en educación, sanidad, servicios sociales, sindicalismo, banca) estaba concebida para un marco de falta de libertades y oclusión política. Ahora, tras su victoria electoral, afrontan el reto de canalizar la fuerza popular del islam no como utopía opositora o redentora (ese papel se lo han arrogado los salafistas, segunda fuerza electoral y nuevos beneficiarios de los fondos saudíes), sino como referente de gobierno. El guía supremo de la Hermandad, Muhammad Badie, elegido en 2010 tras una aguda crisis interna generacional y programática, manifestaba recientemente al diario egipcio Al Masry Al Youm, en un intento de soltar lastre, que “no existe en el islam el concepto de Estado religioso”, y lanzaba un mensaje tranquilizador a liberales y laicos (lectores de ese periódico) al afirmar una obviedad que se ha convertido en mantra: que Egipto ya es, desde la Constitución de 1923, un Estado musulmán.
Muhammad Badie es un hermano de la vieja escuela. Pertenece a la generación que conoció las cárceles naseristas y que con Sadat y Mubarak pasó del activismo islamista, transformacional, a la reislamización social, pactista. Él y los suyos estaban programados para más Mubarak. El liderazgo de la hermandad lo obtuvo en colisión con las demandas de las bases jóvenes (mayor representatividad generacional y regional, inclusión de mujeres en cargos directivos, transparencia en la toma de decisiones). Con la revolución de Tahrir, el partido exprés de los HH MM, Justicia y Libertad, ha asumido el ideario de los hermanos renovadores. Ha ganado las elecciones y ahora se encuentra con dos Estados con los que negociar: el Estado-régimen sin desmontar de Mubarak y el para-Estado de la propia hermandad. Su capacidad de maniobra es bastante limitada. Su líder, Isam al Aryán, lleva años intentando una aventura política convencional para los hermanos. Pero Badie, el guía supremo, parece más inclinado a una cómoda alianza con las fuerzas del régimen que mantenga la vigencia de la reislami-zación, único material político que conoce. Posiblemente no aspira a otra cosa que a ser el gestor de una prosperidad pía que contenga el avance popular del salafismo. A ello apunta, y no es el único indicio, su sintonía con la Junta Militar para no posponer las elecciones, tal como reclamaban las fuerzas revolucionarias.
Marruecos y Argelia también tienen sus propios islamistas de sistema, integrados y expectantes. En Marruecos, el majzén ha maniobrado a toda prisa. El encargo de formación de Gobierno a Justicia y Desarrollo, al que tras su debut electoral en 2002 ya se etiquetó de moderado, ha dejado al histórico y belicoso Justicia y Caridad en una posición de relativa debilidad. La agrupación del jeque Yasín busca salidas: el anuncio de que se desliga del movimiento 20-F presagia la reconducción de su savia al orden de Palacio, esto es, a la participación majzénica a través de sus tentáculos en Justicia y Desarrollo. Asistiremos a un nuevo episodio de la incompatibilidad entre majzén y democracia.
En Argelia, el islamista Movimiento de la Sociedad por la Paz (MSP), integrado en el Gobierno de coalición, ha anunciado que lo abandona. Su objetivo es reposicionarse ante las elecciones parlamentarias del próximo abril. Propugna una reforma constitucional que ponga coto al presidencialismo. Mientras que el Frente Islámico de Salvación sigue ilegalizado, el MSP trata ahora de maquillar sus nueve años de Gobierno y aglutinar el voto islamista, disperso por la táctica de Buteflika de segmentación del islamismo en diversos partidos.
No hay duda de que algo ha cambiado en el Norte de África. Las revueltas han roto el paradigma, pero no el statu quo. Los islamistas han llegado al poder, pero no es suficiente. Laminado por los regímenes el islamismo civista, tan prometedor, y siendo el salafismo la nada política, el mundo árabe está, con la excepción de Túnez, en manos del islamismo de sistema, componendista y quién sabe si salvador.
Aunque hoy la única redención que reclaman las sociedades árabes es la democratización y el fin de los regímenes. No sin justicia social, una de las demandas más oídas en las plazas. El camino de las revueltas es largo y no se acaba en las elecciones.
Luz Gómez García es profesora de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid.
El del proper dissabte serà el nostre darrer programa abans de les vacances de Nadal. A l’espera de que l’Ajuntament de l’Hospitalet decideixi si finalment tanca la ràdio de la localitat, desdel Món Obert no volem encara acomiadar-nos definitivament.
Durant la primera hora de programa seran amb nosaltres els membres de SICOM, Siscu Baiges i Josep Cabayol. Juntament amb ells, conversarem sobre Egipte (eleccions, revoltes i paper de l’exèrcit) amb la Barbara Azaola: arabista i professora de l’àrea d’estudis àrabs i islàmics de la Universidad de Castilla y La Mancha. Durant tres anys va viure a El Caire on va investigar la seva tesis doctoral sobre els moviments estudiantils de El Caire. És autora de “Historia del Egipto Contemporáneo”.
Durant la segona hora, parlarem amb la Plataforma Dempeus per la Salut Pública, sobre com afecta la crisi a la situació dels malalts mentals. En Damià Caro, a L’Hospitalet Coopera, parla amb Xavier Montagut, president de la Xarxa de Consum Solidari, qui ens presentarà la cooperativa de consum amb els seus grups locals -entre ells un de Collblanc- i ens convidarà al l’Intercanvi de Sabers i Sabors del dissabte 14 de gener del 2012.
A la secció de Conflictes Oblidats, l‘Alícia Fàbregas seguirà posant-nos al dia de la situació sobre els mitjans de comunicació a l’Hospitalet i el seu inminent tancament.
I com sempre, acabarem amb una proposta cultural. escoltarem a Maria Fernández, Coordinadora d‘Alternativa 3, qui ens presenta les diferents opcions de comerç just que tenen per Nadal.