El problema es mayor que el 1%. Es el 10%. Vicenç Navarro. Público 12-4-12
Este 1% de la población es el que consigue sus ingresos predominantemente de las rentas del capital y tiene un enorme poder financiero, empresarial, mediático y político, pues controlan los medios de financiación, de producción, de información y difusión, con la complicidad del Estado, cuyas políticas han facilitado tal concentración. De ahí que el movimiento Occupy Wall Street en EEUU los señale, con razón, como los responsables de la crisis financiera y económica. (Es interesante subrayar que es un indicador de la enorme influencia mediática y política de los súper ricos que la concentración de las rentas y de las riquezas como causa de la Gran Recesión apenas aparece en los medios).
El Fondo cree que hay que tomar más medidas y cita entre ellas el recorte de las pensiones, el aumento de las cotizaciones y la posibilidad de que los Estados contraten con aseguradoras privadas la cobertura de ese “riesgo de que la gente viva más de lo esperado”.
Interior considerará la resistencia pasiva un atentado a la autoridad: Público 11-4-12
Las grandes fortunas son las que menos aportan a la recaudación pública. Periodismo Humano
Periodismo Humano habla con els secretario general del sindicato de técnicos del Ministerio de hacienda, José Maria Mollinedo, sobre la subida del IRPF.
“Sería fácil que las grandes fortunas pagaran como el resto de los ciudadanos”
Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda: ¡No debemos! ¡No pagamos!
Desde la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda “No debemos, No pagamos” entienden que hay indicios más que suficientes de ilegitimidad en la deuda que el Gobierno español, junto con la UE o los gobiernos autonómicos, están utilizando como motivo para tirar adelante con una sangrante política de austeridad. Por eso se exige el derecho a saber, a conocer los detalles del proceso que nos ha llevado a esta situación.
O hay una movilización ciudadana o a España le esperan entre 10 y 15 años de crisis. Susana Regueira entrevista Eric Toussaint. El Faro de Vigo
España está siguiendo el camino de Grecia, Portugal e Irlanda, a su ritmo pero es el mismo camino, ya con la política de Zapatero y ahora empeorada o radicalizada todavía más hacia el neoliberalismo por el gobierno del PP, está claro que el camino elegido es más austeridad en los dos o tres años que quedan, más paro y seguramente más reacciones o explosiones sociales.
Jaume Asens: ”El endurecimiento del código penal responde a una lógica de estado de excepción, fuera del estado de derecho”. Jaume Asens es”vocal de la Comissió de Defensa dels Drets de les Persones del Col·legi d’Advocats de Barcelona,”
L’enduriment del codi penal que prepara el Ministeri de l’Interior amb l’objectiu d’equiparar les penes per suposat vandalisme a les previstes per a la kale borroka està indignant nombrosos advocats. Jaume Asens, vocal de la Comissió de Defensa dels Drets de les Persones del Col·legi d’Advocats de Barcelona, ha assegurat en declaracions a EL TRIANGLE que el canvi normatiu respon a una “lògica d’estat d’excepció, de política d’emergència que s’allunya de l’estat de dret”. “Entrem en una lògica pròpia de guerra”, afegeix Asens, que és l’advocat defensor d’alguns dels detinguts a la capital catalana durant la jornada de vaga general.
Gaseamineto ciudadano propio de estados de excepción proclamados por dictaduras
La violencia es execrable. Hay que perseguirla, denunciarla, y acabar con ella cuanto antes. Después de los lamentables hechos de la huelga general, el problema – que existe, que es real, que preocupa – está en todas las portadas de los diarios, y en las tertulias de cafés y bares del país. Y también en el discurso político, que promete endurecer las penas hasta el punto, casi inverosímil, de querer modificar un derecho fundamental como el de reunión.
El conseller de Interior, Felip Puig, no frena. Asegura queexiste una “connivencia intelectual”- sin dar nombres – con la violencia que cuestiona de forma permanente la actuación policial. Pero cuestionar la actuación policial concreta (nadie parece poner en duda la necesidad de una policía democrática), ¿significa promover la violencia? ¿O es precisamente denunciar que la violencia se está colando por todos los estamentos de nuestra sociedad contemporánea?
Los disturbios del 29 de marzo coinciden con la publicación, por parte de Blackie Books, de Pippi Calzaslargas. Se trata de la recopilación, en un solo volumen, de todas las historias creadas por la escritora sueca Astrid Lindgren, y que influenciaron a miles de niños gracias a la serie de televisión. En esos relatos (¡escritos en los años cincuenta!) encontramos una invitación constante a la sublevación contra todo tipo de autoritarismos. No contra la autoridad (Pippi dedica, al final, todas sus energías a buscar al padre desaparecido).
La pelirroja Pippilotta Delicatessa Windowshade tiene nueve años, y vive solamente acompañada por un mono y un caballo. Por ello, se ha querido ver en este personaje a un símbolo del feminismo e, incluso, una cierta apología del anarquismo. Más allá de exageraciones, resulta difícil imaginar que hoy un discurso tan políticamente incorrecto fuera aceptado como pedagógico. ¿Qué ven y leen ahora los más pequeños? ¿A qué le tenemos miedo?
Los irreverentes relatos de Lindgren tuvieron que sortear, en más de una ocasión, la censura. Sin embargo, los jóvenes lectores encontraron en esas aventuras un divertimento que les hacía pensar en una realidad alternativa, menos rígida, y la autora acabó ganando nada más y nada menos que el Premio Hans Christian Andersen. Entre decenas de reconocimientos más.
En el libro, que hoy podemos leer en castellano, encontramos capítulos como Pippi juega al escondite con la policía. En esas líneas, la protagonista, siempre desde el humor, desobedece las órdenes de dos agentes que han venido para encerrarla en un hogar infantil. Al final, la niña “más fuerte del mundo” logra despistarlos: “Esos policías no eran de los buenos. Decían demasiadas tonterías”. Eso quiere decir que sí, que Pippi conoce y respeta a otro tipo de agentes. Los que no la intentan engañar.
Es tan absurdo e injusto culpabilizar a la policía – el aumento de los maniqueísmos es proporcional a la disminución de libertades – como utilizar la falacia del secundum quid, o generalizar, para silenciar un hecho incontestable: en la calle, el pasado jueves, había millones de personas. Evidentemente, nadie niega el derecho a huelga. Todos los responsables políticos repiten una y otra vez que los ciudadanos pueden salir a la calle a protestar si así lo creen oportuno.
La jornada de huelga general, en Barcelona, dejó imágenes abominables. Podemos hablar de la imperdonable agresión de Sants, del incendio voluntario de una cafetería de Urquinaona, y de los agentes heridos. Pero si eso sirve, al mismo tiempo, para legitimar el supuesto abuso de algunos instrumentos policiales, es una trampa que roza lo obsceno. Porque, de la fuerza legítima (cedida por los ciudadanos para su propia protección) a la violencia, va toda una gama de matices y connotaciones.
Stieg Larsson, creador de la serie Millenium, reconocía que se había inspirado en Pippi Calzaslargas para crear el personaje de Lisbeth Salander, y se preguntaba cómo sería hoy, si fuera una mujer adulta, la estrambótica pelirroja. “¿Una sociópata? No, creo que simplemente vería la sociedad con una luz diferente”.
Lo cierto es que sus textos nos ofrecen, otra vez, muchas de las respuestas que buscábamos de niños. Tal vez, la ficción sigue siendo el lugar con menos dogmatismos. Y allí, aún, la violencia es violencia; y la desobediencia, desobediencia.
Medios ciudadanos cubrirán la huelga del 29m. El #29m tú eres el medio.
Barcelona, 27 de marzo de 2012, – La huelga general #29m, podrá ser seguida en Barcelona a través de medios alternativos, aquellos que están al margen de los intereses de las grandes corporaciones mediáticas, la #agencia29, así como por comunicaciones del 15M de Catalunya y otros medios ciudadanos. Las ciudadanas o ciudadanos que quieran participar en la comunicación de la huelga, podrán colaborar con estos medios o reportar directamente su realidad a través de algunas redes o plataformas de periodismo ciudadano que se explican a continuación.
# Agencia29
La Agència29 nació el año 2010 para explicar la huelga general del 29 de septiembre de aquel año, un año y medio después vuelve a salir a la calle para seguir difundiendo las movilizaciones.
Medios de comunicación independientes, alternativos y horizontales de los Países Catalanes se han unido para crear este centro de información con el objetivo de visibilizar todas las acciones que sucedan a lo largo de la jornada de huelga.
El trabajo de esta agencia será recoger la información que se genere en los piquetes, en las empresas, en las diferentes acciones descentralizadas y las movilizaciones que se organicen contra la reforma laboral y los recortes en la próxima convocatoria de huelga general el 29 de marzo de este año.
Es por ello que han creado el portal web http://agencia29.net/. Además, han abierto una dirección de correo info@agencia29.nety habilitado dos teléfonos (674408031/674400307) para que se les pueda informar de todo lo que suceda durante las 24 horas de la huelga.
Los medios que participan en la Agència29 son: Okupem les ones-La Tele, Llibertat.cat, Diari Catalunya, 15mbcn.tv, La Haine, Setmanari de Comunicació La Directa, Radio Bronka, Diagonal, L’Accent, Kaosenlared.
Estos medios harán un seguimiento conjunto de la jornada. Además de difundir a través de la web, teletipos, noticias y fotografías de todo lo que suceda las 24 horas del día de huelga, las radios libres emitirán en directo por las ondas todas las noticias que se vayan recogiendo. Lo harán a través de las frecuencias 91.4 y 104.5 de la FM en la ciudad de Barcelona, y en otros diales para concretar a radios libres de varios municipios. El teléfono de participación en directo será el 933 177 366.
Para ello hacen una llamada a la participación ciudadana para poder difundir información veraz, de primera mano y segura sobre todo lo que suceda a lo largo de la jornada en las empresas y grandes industrias, en los centros educativos y sanitarios, en los pueblos y barrios, en las casas y hogares, en todas partes donde haya protestas. Para llegar a todas partes con la participación colaborativa en este proyecto informativo.
Peoplewitness
Peoplewitness es una red de testigos con teléfonos 3G dirigidos a un mismo canal de streaming con la idea de transmitir un evento, un proyecto informativo, un seguimiento, asambleas, grupos de acción, etc.
Cualquier persona con un móvil 3G o un ordenador conectado a Internet que disponga de cámara podrá grabar las movilizaciones o protestas y reportar lo que está viviendo durante las protestas.
Con el objetivo de que todo el mundo pueda reportar cómo está viviendo la huelga, se ha creado una herramienta llamada ‘crowdmap’ (‘mapa de la gente’) de la huelga. Esta web recogerá los mensajes, vídeos, enlaces e imágenes que envíes a través de este formulario: https://vaga29m.crowdmap.com/reports/submit/ ubicándolos sobre un mapa. De esta manera el reporte enviado aparecerá junto a otros enviados por la gente.
Josep Cabayol Virallonga, periodista, presidente de SICOM
En Europa se ha impuesto la “marktkonforme demokratie”.
El pasado 1 de septiembre Angela Merkel dijo en el Bundestag: “vivimos en una democracia parlamentaria y por tanto la confección del presupuesto es un derecho básico del parlamento. No obstante, encontraremos la manera de hacerlo para que resulte acorde con los mercados. Aquel día Frau Merkel dejó claro que no se aprobaría ningún presupuesto que desagradara a la oligarquía financiera que controla los negocios mundiales.
La mentira.
Leo Strauus, discípulo del nazi Carl Schmitt, siempre defendió que las élites tienen que mentir para poder gobernar: “los gobiernos, a través de la prensa, sólo deben dar a la población un mínimo de información fidedigna”. “Si se quiere mantener la fe de las masas en un futuro mejor, no hay ningún otro camino que la mentira y el engaño”. Para Strauss sólo se puede conseguir el “consentimiento” a las propuestas formuladas desde “la alta política”, a través de la mentira. Strauss fue – es – guía de los neocons.
En la misma universidad donde impartía ideología Strauss, enseñaba economía Milton Friedman al frente de la famosa y muy liberal Escuela de Chicago. El pensamiento de Friedman se basa en la creencia -interesada- que los mercados competitivos y libres de la intervención del estado son buenos para la eficiencia de la economía. Y proponía medidas como: mínima participación del Estado en el gobierno económico, ningún control político, ningún salario mínimo, ninguna subvención, privatizar la seguridad social, ningún estado del bienestar.
La apropiación de los bienes comunes.
En la Universidad de Chicago se cocía la usurpación de los bienes públicos y de la ciudadanía. Había que decidir sin embargo, cómo y cuándo hacerlo. Los primeros experimentos fueron el año 73 en Chile. Con elk apoyo de la presidencia y de los políticos norteamericanos, la Escuela de Chicago con Friedman a la cabeza, apoyaron a Pinochet, justificaron e impulsaron la violencia de estado y consiguieron, principal objetivo, el enriquecimiento de los más ricos a costa de los más débiles por medio de la represión cárcel y muerte de muchos de los ciudadanos que clamaban por sus derechos. El asesinato y la cárcel ensombrecieron Sudamérica en nombre de la guerra al comunismo.
En el transcurso de los años 80 se fue imponiendo en Estados Unidos, un cambio de hegemonía del pensamiento social que nos ha llevado del keynesianismo al neoliberalismo. Un dato nos lo certificará: a finales de los 70 los más ricos podían llegar a pagar en impuestos al estado hasta un 70% de sus beneficios. Robert Reich, que fue ministro de Trabajo y Asuntos Sociales en la era Clinton, nos explica que a través de las deducciones al final tan sólo pagaban el 50%. El año 2011 esta cifra descendió al 36%. Del 70 al 36 en 30 años! Y aún hay más puesto que a través de las vías de escape paralegales y fraudulentas, el año pasado 18.000 de las familias más ricas de EEUU no tuvieron que pagar impuestos.
Los 80 fueron años de plomo para las clases populares. En Estados Unidos con Reagan, En Gran Bretaña con Thatcher. En la vieja y continental Europa el estado del bienestar también comenzó a retroceder. Pero no era suficiente.
El neoliberalismo.
Llegamos así al 13 de enero de 1993 fecha oficiosa del nacimiento del Consenso de Washington. John Williamson, el economista que había redactado las misiones originales de FMI y Banco Mundial, convocó a la elite neoliberal para decidir cómo “convencer” a los políticos para que adoptaran medidas contrarias a los intereses de la mayoría de los votantes. Políticas que deberían facilitar el traspaso de la propiedad y los bienes públicos a manos privadas. La reunión tuvo lugar en el “Carnegie Conference Center” de Washington, Para asegurar sus intereses y dado que las crisis provocadas son iguales de efectivas que las reales, decidieron que mentir a los ciudadanos no debería ser un problema si con ello conseguían sus propósitos. Para conseguirlo acordaron aprovechar y favorecer los momentos catastróficos porque es cuando la ciudadanía acepta mejor los cambios traumáticos. Y señalaron 4 objetivos a los gobiernos del mundo: desregulen, privaticen, adelgacen el estado y aprueben legislaciones favorables a las transnacionales – liberalicen -
La privatización del futuro.
Las crisis reales, las provocadas, las favorecidas, las exageradas, han cuajado. El Norte, como antes le había pasado al Sur, ha caído en shock. Asustados, incapaces de reaccionar juntos, nos preocupa más la supervivencia personal que la colectiva sin darnos cuenta de que la oligarquía cuando maneja los mercados, sólo piensa en imponer la tiranía del dinero en favor del 1% de la población mundial. Y que los objetivos señalados en el 93 para el Sur, lo son ahora para el norte.
¿Qué pretenden, qué quieren conseguir?
Pues traspasar a su propiedad privada dos de los mecanismos claves para la equidad, las dos cosas a las que los humanos, respirar, beber, comer y procrear al margen, no renunciaremos nunca: salud para vivir, educación para vivir mejor en el futuro. Ellos, los oscuros mercados, saben que pagaremos por tenerlas porque no hay futuro sin salud ni educación. ¿Les permitiremos que se las apropien con el único objetivo de acumular riqueza a costa de los derechos sociales de la mayoría? Aceptaremos convertirnos – aún más – en objetos de negocio?
No todos los políticos pero….
Merkel dijo que el Bundestag no aprobaría ninguna medida que no fuera bendecida por los mercados. En todos los parlamentos europeos está pasando lo mismo. ¿Dónde están los políticos independientes de los mercados? La democracia controlada, supervisada, dirigida, he aquí lo que tenemos delante. Entonces, ¿debemos considerar democrático a un sistema político que decide en sede parlamentaria secuestrar una buena parte de la soberanía popular? ¿Es esta la democracia que proponen? ¿Es esto democracia? ¿No deberíamos exigir a los partidos políticos y a sus representantes que si no están de acuerdo con esta “percepción” de la democracia, salgan a la calle y denuncien inequívocamente lo que ya es para muchos una perversión democrática y una vulneración de los derechos humanos? ¿Estamos asistiendo a un crimen contra la humanidad cuando a la mayoría se le dificulta por ley si no impide, el derecho al trabajo, a la salud, a la educación y al buen vivir?
Josep Cabayol Virallonga, periodista, president de SICOM, Solidaritat i Comunicació. La Nació Digital
A Europa s’ha imposat la “markt konforme demokratie”. El proppassat 1 de setembre Angela Merkel va dir al Bundestag: “vivim en una democràcia parlamentària i per tant la confecció del pressupost és un dret bàsic del parlament. Això no obstant, trobarem la manera de fer-ho perquè estigui d’acord amb els mercats”. Aquell dia Merkel va deixar clar que no s’aprovaria cap pressupost que desagradés l’oligarquia financera que controla els mercats.
La mentida. Leo Strauus, deixeble del nazi Carl Schmitt, sempre va defensar que les elits han de mentir per poder governar: “els governs, a través de la premsa, només han de donar a la població un mínim de informació fidedigna”. “Si es vol mantenir la fe de les masses en un futur millor, no hi cap altra camí que la mentida i l’engany”. Per Strauss només es podia aconseguir el “consentiment” a les propostes formulades per “l’alta política”, a través de la mentida. Strauss fou guru dels neocons.
A la mateixa universitat on impartia ideologia Strauss i ensenyava economia Milton Friedman al capdavant de la famosa i molt liberal Escola de Chicago. El pensament de Friedman es basa en la creença –interessada- que els mercats competitius lliures de la intervenció de l’estat són bons per la eficiència de l’economia. I proposava mesures com: mínima participació de l’estat en el govern econòmic, cap control polític, cap salari mínim, cap subvenció, privatitzar la seguretat social, res d’estat del benestar.
L’apropiació dels bens comuns. A la Universitat de Chicago es coïa la usurpació dels bens públics. Calia però, decidir com i quan fer-ho. Els primers experiments foren el 73 a Xile. L’Escola de Chicago, Friedman, van donar suport Pinochet, van justificar i impulsar la violència d’estat i van aconseguir, principal objectiu, l’enriquiment dels més rics a costa dels més febles. En el decurs dels anys 80 als Estats Units es va anar imposant un canvi d’hegemonia del pensament social que ens ha portat del keynesianisme al neoliberalisme. Una dada ens ho certificarà: a finals dels 70 els més rics podien arribar a pagar en impostos a l’estat, fins a un 70% dels seus beneficis. Robert Reich, que fou ministre de Treball i Afers Socials a l’era Clinton, ens explica que a través de les deduccions al final tan sols en pagaven el 50%. L’any 2011 aquesta xifra havia baixat al 36%. Del 70 al 36! Tant és així que a través de les vies d’escapament l’any passat 18.000 de les famílies més riques dels EUA no van haver de pagar impostos. Els 80 foren anys de plom per les classes populars als Estats Units, Reagan i a la Gran Bretanya, Thatcher. A la vella i continental Europa l’estat del benestar va començar a retrocedir. Però no n’hi havia prou.
El neoliberalisme. Arribem així al 13 de gener de 1993 data de naixement del Consens de Washington. Al Carnegie Conference Center de Washington, John Williamson, economista que havia redactat les missions originals de FMI i Banca Mundial, convocà l’elit neoliberal per veure com “convèncer” als polítics perquè adoptessin mesures contràries als interessos de la majoria dels votants. Polítiques que haurien de facilitar el traspàs de la propietat pública a mans privades. Per assegurar els seus interessos, van decidir mentir la ciutadania, -perquè les crisis provocades són iguals d’efectives que les reals -. I van acordar aprofitar i afavorir, els moments catastròfics perquè és quan la ciutadania accepta millor els canvis traumàtics. Per aconseguir-ho van assenyalar 4 objectius als governs del món: desregulin, privatitzin, aprimin l’estat i liberalitzin – aprovin legislacions favorables a les transnacionals -.
La privatització del futur. Les crisis reals, les provocades, les afavorides, les exagerades, han quallat. El nord, com abans li havia passat al sud, ha caigut en xoc. Espantats, incapaços de reaccionar plegats, ens preocupa més la supervivència personal que no pas la col·lectiva sense adonar-nos que l’oligarquia que manega els mercats només pensa en imposar la tirania dels diners en favor de l’1% de la població mundial. I què pretenen? Doncs fer a mans privades els dos mecanismes claus per l’equitat, les dues coses a les quals els humans, respirar, beure, menjar i procrear al marge, no renunciarem mai: salut per viure, educació pel futur. Ells saben que pagarem per tenir-les perquè no hi ha futur sense salut ni educació. Els hi permetrem que se les quedin amb l’únic objectiu de fer negoci? Acceptarem convertir-nos en objecte de negoci?
Merkel va dir que el Bundestag no aprovaria cap mesura que no fos beneïda pels mercats. A tots els parlaments europeus està passant el mateix. On són els polítics independents dels mercats? La democràcia controlada, vet aquí el que tenim davant. Aleshores, es pot considerar democràcia aquell règim polític que segresta una bona part de la sobirania popular?
Aportamos 4 artículos que consideramos claves para Responder que SÍ hay Alternativas al Pensamiento Único Neoliberal que nos impone la Oligarquía en nombre del bien de los mercados.
A.- Entrevista Dennis Meadows La Vanguardia Mayo 2006
Meadows fue el autor de los Límites del Crecimiento, un infrome para el Club de Romoa que se realizó en 1972.
B.- Desconectados: Jorge Riechmann, Licenciado en Matemáticas por la Universidad Complutense de Madrid en 1986, ha estudiado Filosofía en la UNED y Literatura Alemana en la Universidad Wilhelm von Humbolt de Berlín. Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Barcelona, ha sido profesor en el departamento de Sociología y Metodología de las Ciencias Sociales, y profesor titular de Filosofía Moral en la misma. Miembro del Departamento Confederal de Medio Ambiente de CCOO, de la Sociedad Española de Agricultora Ecológica, de Ecologistas en Acción y de Greenpeace España.
1980 fue aproximadamente el año en que la demanda conjunta de los seres humanos –medida en términos de huella ecológica— superó la biocapacidad de la Tierra[4]. 1999 fue el año en que los refugiados por causas medioambientales superaron al número de refugiados de guerra: 25 millones[5] (desde entonces esa tijera no ha dejado de abrirse cada vez más –y no porque las guerras estén en retroceso…). 2011 fue el año en que nació el bebé que empujaba la población humana hasta 7.000 millones de personas (las previsiones de NN.UU. sugieren una estabilización cerca de los 9.000 millones de personas en 2050). También fue 2011 el año en que arranca la primera explotación comercial minera en el fondo marino[6], o en que llegó al gran público el fenómeno del fracking (“fractura hidráulica” para acceder a reservas subterráneas de gas “no convencional”, shale gas)…
C.- ¿Cómo frenar el saqueo de los bienes comunes? Ugo Mattei, Profesor de Derecho Internacional Comparado en el Hastings College of the a Law de la Universidad de California, autor de Beni comuni. Un manifesto, Laterza, Bari-Roma, 2011
Cuando un Estado privatiza una vía de ferrocarril, una línea de transporte aéreo o un hospital, cuando cede la distribución de agua potable o vende universidades, expropia a la comunidad de una parte de sus bienes; una expropiación simétrica a la que realiza sobre la propiedad privada cuando desea construir un camino o alguna otra obra pública. En un proceso de privatización, el gobierno vende algo que no le pertenece, sino que pertenece proporcionalmente a cada uno de los miembros de la comunidad, de la misma manera que cuando se apropia de un campo para construir una autopista, adquiere mediante la coerción una propiedad que no es suya.
E.-De vidas vivibles y producción imposible. Amaia Orozco, doctora en Economía por la Universidad Complutense de Madrid, imparte clases sobre género y economía en diversos estudios de posgrado. Ha trabajado como investigadora del Instituto Internacional de Investigación y Capacitación de la ONU para la Promoción de la Mujer ; fue miembro del colectivo Precarias a la Deriva y participa activamente en movimientos sociales. Entre sus publicaciones: Perspectivas Feministas en torno a la Economía: el caso de los cuidados (CES, 2006); Desigualdades a flor de piel : las cadenas globales de cuidados (con Silvia L. Gil)
De qué estructuras socioeconómicas nos dotamos para articular una responsabilidad colectiva en la reproducción de las condiciones de posibilidad para esa vida que merece la pena ser vivida. De nuevo, el sistema actual no nos sirve, por esa contradicción estructural entre el proceso de valorización de capital y el proceso de sostenibilidad de la vida. Bajo la preeminencia del primer proceso, la vida éticamente cualificada está siempre bajo amenaza36; como lo afirma Antonella Picchio, el capitalismo es una “economía de muerte” o, en palabras de Herrero (2010b), es un sistema “biocida”. La responsabilidad de sostenerla está privatizada, feminizada e invisibilizada.
De aquí se abren múltiples debates, y, al menos, dos certezas: la propuesta no es dejar esa responsabilidad en los mercados capitalistas; estos no pueden ser la estructura socioeconómica priorizada, sino que, antes al contrario, han de tender a desaparecer. A la par, esa responsabilidad ha de ir democratizándose, colectivizándose y des-feminizándose. Si bien pueden parecer afirmaciones excesivamente amplias y abstractas, de ellas se deriva un primer movimiento estratégico fundamental: detraer recursos de la lógica del capital, para poder ponerlos a funcionar bajo otras lógicas económicas (de reciprocidad y solidaridad) en estructuras económicas democráticas. Para lograrlo, disponemos de una plétora de mecanismos, que implican una detracción más o menos amplia, intensa o directa37. Pongamos varios ejemplos:
Para detraer espacio físico (tierra, espacio urbano y rural) el ecologismo tiene muchas propuestas elaboradas: recalificación y/o reclasificación de los suelos; redefinición de toda la orientación de los transportes, priorizando el colectivo frente al automóvil y una red ferroviaria electrificada que una todos los núcleos habitados y priorice esta conexión frente a las líneas de alta velocidad que unen grandes núcleos; espacio en las ciudades para el carril bici y zonas peatonales frente al asfalto para los coches; tierras para la pequeña agricultura ecológica frente a las tierras para los monocultivos para la exportación… Para detraer espacios construidos y, en concreto, viviendas, tenemos propuestas más reformistas como la dación en pago, y otras más rupturistas, como la expropiación de la vivienda vacía y la puesta en marcha de un parque público de vivienda en alquiler; o la okupación misma.
Los obstáculos a la huelga general del 29 de Marzo: manipulación informativa, ilegalidad de la acción de gobierno, complicidad culpable de los sujetos económicos. Antonio Baylos,catedrático de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad de Castilla La Mancha. Sin Permiso
La manipulación, la mentira y la desinformación son elementos centrales hoy en esta estrategia de despiece de la democracia no sólo social, sino política y ciudadana. Pero también lo es la ilegalidad de las acciones del poder público. Ilegalidad que se parecía en diversas direcciones, en sentidos diversos. En primer lugar porque el gobierno legislador está vulnerando con su norma de reforma importantes principios constitucionales en una clara orientación anticonstitucional, lo que posiblemente haya que distinguirse de la inconstitucionalidad directa de algunos de los preceptos del RDL 3/2012. Es decir, el gobierno legislador ha utilizado ilegítimamente un poder normativo de excepción para desarrollar un marco institucional de las relaciones de trabajo que giran en torno al principio despótico del poder empresarial sin controles reales en las relaciones de trabajo y en la organización del mismo, y que se orienta a socavar el sistema autónomo de negociación colectiva, impidiendo así la expresión eficaz del poder contractual colectivo gobernado por el sindicato. Al plasmar este modelo anticonstitucional, que deroga los elementos centrales del marco democrático de relaciones laborales, incurre asimismo en inconstitucionalidades evidentes de ciertos preceptos legales, pero la depuración de éstos por el Tribunal constitucional no evitará la convalidación de la violencia del poder privado como regla de gobierno de las relaciones laborales.
Por Ugo Mattei, Profesor de Derecho Internacional Comparado en el Hastings College of the a Law de la Universidad de California, autor de Beni comuni. Un manifesto, Laterza, Bari-Roma, 2011. Le Monde Diplomatique Diciembre 2011
¿Cómo proteger la propiedad colectiva en un momento en que los gobiernos se deshacen de los servicios públicos y dilapidan los recursos naturales que heredaron por ejemplo para “equilibrar” su presupuesto? La nocíón de “bienes comunes” propone superar la antinomia entre propiedad pública y propiedad privada.
Cuando un Estado privatiza una vía de ferrocarril, una línea de transporte aéreo o un hospital, cuando cede la distribución de agua potable o vende universidades, expropia a la comunidad de una parte de sus bienes; una expropiación simétrica a la que realiza sobre la propiedad privada cuando desea construir un camino o alguna otra obra pública. En un proceso de privatización, el gobierno vende algo que no le pertenece, sino que pertenece proporcionalmente a cada uno de los miembros de la comunidad, de la misma manera que cuando se apropia de un campo para construir una autopista, adquiere mediante la coerción una propiedad que no es suya.
Es decir que toda privatización decidida por la autoridad pública –representada por el gobierno de turno– priva a cada ciudadano de su cuota de bien común, exactamente como en el caso de una expropiación de un bien privado. Pero con una diferencia importante: la tradición constitucional liberal protege al propietario privado del Estado constructor, instituyendo la indemnización por expropiación, mientras que ninguna disposición jurídica –y menos aún constitucional– ofrece ninguna protección cuando el Estado neoliberal traslada al sector privado los bienes de la colectividad.
Debido a la evolución actual de la relación de fuerzas entre los Estados y las grandes empresas transnacionales, esta asimetría representa un anacronismo jurídico y político. La misma irresponsabilidad constitucional autoriza a los gobiernos de turno a vender libremente el bien de todos para financiar su política económica. Nos hace olvidar que los poderes políticos deberían ponerse al servicio del pueblo soberano, y no a la inversa.
En efecto, el “sirviente” (el gobierno) debe poder disponer de los bienes de sus mandatarios (los ciudadanos) para cumplir correctamente su servicio; pero su papel es el de un administrador de confianza, no el de un propietario libre de abusar de su patrimonio. Porque una vez enajenados, maltratados o destruidos, los bienes comunes dejan de existir para la colectividad. No son reproducibles y difícilmente sean recuperables, tanto para la generación presente –en el caso de que se dé cuenta de que ha escogido mayoritariamente a un sirviente malvado– como para las que vienen, a las cuales ni siquiera se les puede reprochar una elección que no hicieron. La cuestión de los bienes comunes pasa primero por una forma constitucional, ya que es en las Constituciones donde los sistemas políticos fijan las decisiones de largo plazo que quieren sustraer de la arbitrariedad de los gobiernos sucesivos (1).
Un nuevo lugar para lo “público”
Así pues, es importante desarrollar una elaboración teórica, acompañada por una defensa militante, que trate los “bienes comunes” como una categoría con autonomía jurídica que constituya una solución de recambio, tanto para la propiedad privada como para la propiedad pública (2). Esta tarea se revela más necesaria en la medida en que el sirviente padece hoy el vicio mortal del juego (el crédito, más que el impuesto, financia sus actividades), lo cual lo hizo caer en manos de usureros claramente más fuertes que él. En la aplastante mayoría de los Estados, en efecto, el gobierno, sometido por muchos canales a los intereses financieros globales, liquida los bienes comunes por fuera de todo control y ofrece como explicación la necesidad de pagar sus deudas de juego. Esta lógica enmascara como natural y obligatorio un estado de cosas que en realidad resulta de elecciones políticas constantes y deliberadas.
La conciencia de los bienes comunes, es decir el hecho de ver en ellos instrumentos para la satisfacción de las necesidades y derechos fundamentales de la colectividad, no es algo que se decida en los papeles (3). Se forma en el marco de las luchas –que a menudo terminan en derrotas pero siempre resultan emancipadoras– que se llevan adelante para defenderlos en el mundo entero. En muchos casos, los verdaderos enemigos son justamente aquellos Estados que deberían ser sus fieles guardianes. Así, la expropiación de los bienes comunes a favor de los intereses privados –multinacionales, por ejemplo– es a menudo obra de gobiernos ubicados en una posición de creciente dependencia (y por lo tanto, de debilidad) con respecto a las empresas que les dictan políticas de privatización, de “consumo” del territorio y de explotación. Desde este punto de vista, la situación de Grecia e Irlanda es particularmente emblemática.
La tradición occidental moderna se desarrolló en el marco de la dialéctica Estado-propiedad privada, en un momento histórico en que sólo esta última parecía necesitar protección frente a gobiernos autoritarios y omnipotentes. De ahí provienen las garantías constitucionales que son la utilidad pública, el ámbito reservado a la ley (que le garantiza al legislador el monopolio de ciertas cuestiones, si se excluyen las intervenciones de otros poderes del Estado en forma de decretos o regulaciones) y la indemnización. Pero ahora que la relación de fuerza entre Estado y sector privado evolucionó, la propiedad pública también necesita protecciones y garantías a largo plazo. Pero he aquí que estas son difíciles de concebir dentro del marco tradicional, que restringe la cosa pública al Estado. Es por eso que la protección liberal clásica de lo privado en relación al Estado ya no alcanza.
La conciencia política de la expropiación o del saqueo de los bienes comunes en el marco de las luchas actuales (por el agua, la universidad pública, la alimentación, contra las grandes obras que degradan los territorios) emerge a menudo de manera difusa, sin por ello desembocar en la elaboración de nuevas herramientas teóricas capaces de representar dicha conciencia e indicar una dirección común para esas movilizaciones. La categoría de los bienes comunes es llamada a cumplir esta nueva función constitucional de protección de lo público frente al Estado neoliberal y el poder privado.
Esta noción dio un salto cualitativo cuando, en 2009, la economista norteamericana Elinor Ostrom recibió el premio Nobel de Economía por sus trabajos sobre los commons y, en particular, por su libro La gobernanza de los bienes comunes (4). La especialista se convirtió incluso en una palabra clave del paisaje internacional. No obstante, esta consagración borró ampliamente su potencial crítico. En la comunidad científica, la obra de Ostrom no se tradujo en un reconocimiento pleno y entero de las consecuencias revolucionarias que podía tener la posición central de los bienes comunes entre las categorías de lo jurídico y lo político.
La “tragedia de los bienes comunes” (5) –idea según la cual el libre acceso de los individuos a los recursos comunes provoca su sobreexplotación y amenaza su existencia– también llevó a la corriente universitaria dominante a considerar lo “común” como el lugar del no derecho por excelencia.
Desde esta óptica, un gran número de economistas y especialistas de las ciencias sociales acabaron fundando sus teorías sobre la imagen de una persona que, invitada a un almuerzo donde hay disponible gran cantidad de comida, se abalanza sobre ella, procurando así maximizar la suma de calorías que puede almacenar a costa de los demás. El Homo economicus glotón consumiría el máximo de alimento en un mínimo del tiempo.
Ostrom mostró hasta qué punto este modelo de comportamiento falla al intentar describir la relación entre el hombre de carne y hueso y el mundo real. No obstante, no sacó ninguna consecuencia política del hecho de que el modelo describa bastante bien las conductas de las dos instituciones más importantes que rigen nuestro mundo. En efecto, tanto la empresa como el Estado neoliberal tienden a actuar, frente a los bienes comunes, exactamente como el glotón invitado al almuerzo: procuran adquirir el máximo de recursos a costa de los demás. Impulsados por el interés de los gerentes y los accionistas en un caso, y de la nación y los dirigentes políticos en el otro, adoptan comportamientos miopes y egoístas, que la mayoría de las veces esconden detrás de una espesa niebla ideológica.
Un cambio de sensibilidad
Una vez dentro de la corriente académica y científica dominante, el discurso sobre el bien común corre el riesgo de convertirse en uno de los registros de moda de la poscrisis, como la “sustentabilidad” o la “economía verde”. Las generaciones que sucedieron a la “revolución científica”, en efecto, encontraron el modo de abrir una caja fuerte donde había guardadas inmensas fortunas que las generaciones anteriores no sabían que tenían, y no sabían cómo explotar (6). La primera modernidad (siglos XVI-XVIII), a través de la alianza entre el derecho, la técnica y la economía, forjó un imaginario que presenta como “ciencia” el hecho de sacar provecho –derrochándolas– de las riquezas contenidas en esa caja fuerte (carbón, petróleo, gas, agua dulce profunda), recursos naturales que no podemos producir y que no se reproducen naturalmente, salvo a lo largo de millones de años. Sobre este imaginario se funda esta ciencia de la explotación rápida y eficaz del tesoro que, desde hace trescientos años, llamamos economía.
En la mentalidad moderna, explotar bienes comunes –mediante un consumo que inevitablemente desemboca en su privatización a favor de los que consiguen explotarlos y aprovecharlos más eficazmente– se considera natural. El proceso de acumulación llama a la mercantilización, cuyos supuestos son la moneda, la propiedad privada del suelo y el trabajo asalariado, invenciones humanas que desvían hacia fines comerciales ciertos valores cualitativos únicos y no reproducibles, como la tierra, el tiempo de vida y el intercambio cualitativo.
Karl Marx describió el proceso de acumulación primitiva –en particular, la expoliación de las tierras comunes en Inglaterra, en el siglo XVI– como la etapa inicial del desarrollo capitalista, que permitió el avance de un capital suficiente para impulsar la revolución industrial. No obstante, podríamos extender la definición y considerar que la acumulación primitiva mediante la conquista de los bienes también engloba la privatización de lo que ha sido edificado en común gracias al sistema de contribuciones, fruto del trabajo de todos: transportes y servicios públicos, telecomunicaciones, mantenimiento urbano, bienes culturales y paisajísticos, escuelas (y más ampliamente todo lo que tiene que ver con la cultura y el conocimiento), hospitales; en resumen, todas las estructuras que rigen la vida social, hasta la defensa y las cárceles (7).
Un cambio general de sensibilidad, que podría convertir el bien común en la perspectiva central, sentaría las bases para un profundo cambio que se desarrollaría en el plano técnico-jurídico. Se trata, pues, de develar, denunciar y superar la paradoja heredada de la tradición constitucional liberal: la de una propiedad privada más protegida que la propiedad común.
1. Esta protección, que es necesaria, no por ello es menos frágil. En Francia, la constitucionalización de los monopolios de los servicios públicos, en 1946, no impidió formas posteriores de desmantelamiento.
2. Michael Hardt y Antonio Negri, Commonwealth, Harvard University Press, 2009.
3. Ugo Mattei y Laura Nader, Plunder. When the rule of law is illegal, Blackwell, Oxford, 2008.
4. Elionor Ostrom, Governing the Commons, Cambridge University Press, 1990.
5. Garrett Hardin, “The Tragedy of the Commons”, Science, vol. 162, n° 3859, Washington, diciembre de 1968.
6. Carlo M . Cipolla, The Economic History of World Population, Penguin, Londres, 1962.
7. Elisabetta Grande, Il terzo strike, Sellerio, Palermo, 2007. Cf. también las reflexiones de David Harvey sobre la “acumulación por desposesión” en El nuevo imperialismo, Akal, Madrid, 2004.
* Profesor de Derecho Internacional Comparado en el Hastings College of the a Law de la Universidad de California, autor de Beni comuni. Un manifesto, Laterza, Bari-Roma, 2011.
La novena R Florent Marcellesi: miembro de la Comisión Gestora de Equo. Público 11-3-12
En España de forma muy similar, nos ha tocado una reforma-rodillo laboral, sin ningún tipo de diálogo social en la era de los trabajadores-kleenex, así como propuestas de “mal ambiente”: la reintroducción del ladrillo-rey en las costas, el fin de las primas a las energías renovables o la prórroga de la vida de la central de Garoña (hermana tecnológica de la de Fukushima).
Además de hipotecar el futuro de las generaciones venideras, esta dinámica tiene unos costes y riesgos inconmensurables: por un lado, aumenta la violencia como válvula de escape ante la indignación y, por otro lado, aumenta la represión como válvula de control e imposición. Con un claro ganador, como después del gran crisis de 1930: la extrema-derecha bajo todas sus formas, que recoge el odio sembrado y se nutre del repliegue identitario. Si le sumamos a este círculo vicioso la profunda crisis ecológica que subyace bajo la crisis económica y productiva, se acerca peligrosamente lo que André Gorz denominaba el ‘ecofascismo’ como salida posible -pero en ningún caso deseable- al callejón de la injusticia social y del despilfarro ecológico.
Más i Boi als tribunals. Iniciativa en defensa de la salut i la sanitat pública.
Econo-suya
A cuenta de la morosidad del Estado, más negocio para la banca. Juan Torres López, Alberto Garzón Espinosa.La semana económica.
Desde que comenzó la crisis han cerrado en España más de medio millón de pequeñas y medianas empresas.
La importancia de este hecho es crucial si se tienen en cuenta datos como los siguientes, proporcionados por el Directorio Central de Empresas (DIRCE) del Instituto Nacional de Estadística:
- Las pymes crean aproximadamente entre el 80% y el 90% del empleo, no solo en España sino en toda Europa.
- El 81% de las empresas españolas tenía en 2010 menos de 3 asalariados y solo el 2,3% más de 20 empleados.
- El 99,2% de todo el empleo existente en España radicaba en ese año en empresas de menos de 50 trabajadores y el 80% en las que tienen menos de 3 trabajadores.
Y no solo eso. Según un informe de la OCDE, en 2008 (y posiblemente siga siendo así a pesar de los efectos de la crisis) fueron las “miniempresas” las que lograban aumentar los contratos fijos y reducir el empleo temporal, a diferencia de lo que han venido haciendo las grandes empresas.
Es evidente, pues, que todo lo que suponga una mala marcha de la actividad de las pequeñas y medianas empresas repercute directamente en el incremento del mayor problema que tiene la economía española, el desempleo. Y al contrario, que si se quiere ir resolviendo este drama no se trata tanto de apoyar a las grandes sino a las pequeñas y medianas.
La privatización de la realidad: Andrés Villena, Economista e investigador en Ciencias Sociales por la Universidad de Málaga.Público 9-3-12
Cada vez oiremos más que es bueno pagar por una sanidad de calidad; que no se debe abusar de los servicios públicos; que lo que importa, en definitiva, es tener un puesto de trabajo para llegar a fin de mes y que debemos subordinar las luchas sociales a este objetivo prioritario… De algún modo u otro, se ha conseguido que toda reivindicación social parezca hoy día reaccionaria: la visión de que los sindicatos luchan por un modelo de empleo para toda la vida que ya no se adapta a la actual era de la información se difunde con rapidez. Y estamos a dos pasos de la liberación definitiva: pronto, todos podremos ser empresarios de nuestra propia vida.
Multitudinaria manifestación contra la reforma laboral en Italia
Manifestación Barcelona contra reforma laboral 19-2-12
Manifestación Madrid contra la reforma laboral b19-2-12
Desahucios
Ayúdanos- a SICOM y Namuss Films – a financiar el documental La Plataforma dedicado a denuciar hechos, reclamar derechos y proponer soluciones a la situación de loos desahuciados y futuros amenazados: dación en pago, alquiler social, ILP por una nueva Ley de la Vivienda, Stop Desahucios.