Traiciones, disputas, nacionalizaciones y pérdida o recuperación de soberanía. Tsunami 71 2012-4-16 Lecturas de las Crisis y la Lucha de Clases.

Notas de Pedro Prieto sobre Repsol-YPF, Argentina y España. Blog de Jorge Riechman

Más de la mitad de la propiedad de Repsol es extranjera y además es la segunda empresa española con más presencia en paraísos fiscales (12 filiales en las Islas Caimán y una en Liberia). ¿Es esto una empresa “española”, como para que merezca las amenazas tan flagrantes del gobierno español al gobierno argentino, por una amenaza de retrocesión de una privatización previa que muchos juzgaron escandalosa y vendepatria por parte del gobierno argentino de Eduardo Menem?

Repsol antes era una empresa pública. Es decir: de todos, y no de unos amigotes que valen su peso en oro. Como del Estado argentino era YPF.

Hace ya tiempo que nos expropiaron Repsol; concretamente entre 1989 y 1997, cuando Felipe González y Aznar se la quitaron de encima vendiéndola al peso. Tal sucedió con otras importantes empresas de sectores estratégicos, como Telefónica o Endesa, todos imperios boyantes que obtienen cada año beneficios de miles de millones que no acaban en las arcas públicas

Nacionalización de YPF-Repsol por parte del gobierno argentino: El suelo en disputa.

Artículos de opinión para entender el conflicto

La traición. Juan Torres López, catedrático de economía aplicada de la Universidad de Sevilla

Imaginemos que por cualquiera de nuestras fronteras penetran unos cuantos batallones de tanques destruyendo a su paso fábricas y locales de empresas, hospitales, escuelas… y todo tipo de instalaciones e incluso produciendo daños personales a miles de individuos.

¿Qué pensaríamos si el Gobierno, en lugar de tratar de frenarlos disponiendo frente a ellos a los militares que juraron defender siempre la integridad de la Patria, se sometiera a sus dictados y permitiera que siguieran destruyendo nuestra riqueza?

Sin duda, creo yo, lo condenaríamos por felón y el pueblo tendría entonces todo el derecho a levantarse contra él y a imponer otro fiel y no traidor a la Nación y a los intereses de sus ciudadanos.

Salvando las distancias, eso es lo que viene pasando desde hace meses, no solo desde que Rajoy es Presidente del Gobierno.

No nos engañemos. Todo el mundo sabe que son intereses extranjeros y algunos nacionales espurios quienes están imponiendo medidas que destruyen nuestra riqueza. Solo una ingenuidad infinita puede hacer creer que esas medidas son el resultado del ejercicio libre de nuestro poder soberano como Nación. Por mucho que se disimule, como hace el Ministro de Guindos, cuando dice que se toman “por convicción”, es muy evidente que responden a una extorsión continuada de especuladores que ha llegado a ser calificada, con toda la razón, como “terrorismo financiero” por el Presidente de la Junta de Andalucía. Ex presidentes europeos nada sospechosos como Delors, Schmidt, Santer… han reconocido que son los mercados financieros quienes nos gobiernan. Y el propio Rajoy declaraba hace unos días que ni a él ni a sus ministros les gustaban los Presupuestos que han presentado

Fragilidad, incosnciencia, belicismo. Rafel Poch, Diario de Berlín, La Vanguardia 15-4-12

Los alemanes se desayunan cada mañana con noticias optimistas sobre el “milagro alemán”, particularmente real comparado con la miseria de sus vecinos del sur de Europa. Un día es el crecimiento de sus exportaciones, otro el récord de empleo, otro el magnífico índice de “confianza empresarial” y otro el aumento de ventas de Volkswagen o BMW.

Barriendo debajo de la alfombra los datos negativos del parcial desmonte del “Modell Deutschland” de los últimos veinte años (el aumento de la precariedad laboral, el crecimiento de la desigualdad social, el incremento del cinismo hacia la política y el deterioro de la proverbial moral del trabajo), el establishment mantiene su optimista campaña con la vista puesta en las elecciones generales del 2013. Mientras tanto, la Europa del sur se va al garete como consecuencia de una política alemana de austeridad asfixiante y de un Banco Central Europeo de diseño alemán y al servicio del sector financiero.

El aparente y frágil “milagro” se sostiene con las ventas en países como China, cuyos aumentos compensan lo que dejan de comprar los arruinados europeos meridionales. Es decir se sostiene, en buena medida, sobre cáscaras de huevo, porque China se está enfriando y lanza señales de nerviosismo. La diferencia entre China y Alemania es que mientras la primera  piensa en prevenir posibles escenarios de debacle, la segunda cómo máximo piensa en las elecciones de 2013 y en escapar ilesa al hundimiento del Titanic gracias a su billete de primera clase. Todos los partidos alemanes que optan a posiciones de gobierno comparten a grandes rasgos el mismo programa al servicio de la misma oligarquía corporativa-empresarial. En el Politburó del Directorio Berlín-Bruselas ni siquiera hay necesidad de purgas, porque no hay rastro de inquietantes disidentes en las instituciones.

La expectativa que hay en Europa no es alemana, sino una combinación del creciente malestar social, en Grecia, Portugal, España e Italia, con unas elecciones en Francia. Esos dos vectores podrían poner en cuestión la política anticrisis de factura alemana. Habrá que ver lo que eso dará de si, pero, como en el caso de Chongqing, lo que aquí importa es el contexto: China depende de Europa, Europa depende de China. Todos están caminando sobre cáscaras de huevo. Unos lo saben, otros, al parecer, lo ignoran o confían en su billete de primera.

Pregunta:  La decisión de limitar los pagos en efectivo a 2.500 euros es una medida para combatir el fraude fiscal o una limitación de la criculación del dinero en efectivo – corralito -.

Santiago Niño Becerra. Habrá intervención de cuentas bancarias


Repsol - YPF: el subsuelo en disputa Tsunami 70 Lecturas de las Crisis y la Lucha de Clases.

Brufau cobró 7,08 M/E de Repsol en 2.011. El Consejo de administración en su conjunto 16,3. 5,3 M/€ más que en 2.010.

Repsol, demogagia i corporativismo liberal. Jorge Fonseca, Catedrático EU de Economía Internacional y Desarrollo, Universidad Complutense de Madrid, miembro del Consejo Científico de ATTAC

Lo que resulta llamativo es la generalizada defensa de Repsol y la posición del gobierno -por convicción neoliberal, sumisión o miedo al despido-, por parte de analistas, académicos y tertulianos de los principales medios, que han hecho gala de pensamiento.

Los medios alternativos, las redes sociales e incluso los seguidores de foros de los medios públicos han mostrado la distancia que hay entre el establishment y la sociedad, foso que muestra la debilidad democrática en suma. En vez de procesar los datos de la realidad, la mayoría ha reaccionado como si la expropiación por razones de interés público fuese un acto ilegal en cualquier país, cuando forma parte del ordenamiento legal español (lo establece el artículo 33.3 de la Constitución española y tiene antecedentes de aplicación en la expropiación de Rumasa en los ochenta) al igual que del argentino.

entre 2007 y 2011 Repsol vendió alrededor de un 40% de sus acciones por lo que se embolsó unos 9000 millones de euros. Entre 1999 y 2011 la distribución de dividendos de YPF fue de 10.100 millones de euros (el beneficio neto nominal fue de 12.500 millones) y fuese cierto que el actual 57% de participación de Repsol en YPF vale 8.000 millones de euros como proclama Brufau esto supondría para Repsol una ganancia acumulada de 27.000 millones (sin contar las generadas por otras empresas adquiridas con recursos de YPF), es decir un enriquecimiento neto (descontando la inversión inicial) de 15.500 millones de euros, cantidad que arroja una elevadísima rentabilidad sobre el patrimonio neto ya que la compra de YPF fue hecha con préstamos bancarios. Se estima que el beneficio real ha sido superior pues se sospecha que ha utilizado precios de transferencia para enviar beneficios al exterior encubiertos como pagos corrientes. En la actualidad los beneficios generados por YPF representan en torno al 30% del total de Repsol (50% de la producción, 40% de las reservas), aunque en los primeros años llegaron a representar hasta el 60%. Por otra parte Repsol se ha quedado con valiosos yacimientos en Brasil, Ecuador, y otros países, que pertenecían a YPF pero que fueron atribuidos a la matriz, lo que supone otra formidable ganancia materializada en activos.

La nacionalización de YPF, filial de Repsol, por el gobierno de Argentina. Alberto Garzón Espinosa, diputado IU, Málaga.

Repsol no es técnicamente una empresa española, y en absoluto es propiedad de todos los españoles. Más del 50% de la multinacional es propiedad del capital extranjero (el 42% pertenece a fondos de inversión extranjeros –gestionados habitualmente por grandes bancos- y el 9’5% pertenece a la empresa mexicana PEMEX). El resto de la empresa es propiedad del grupo de capital privado español Sacyr (10%), de una entidad financiera española como Caixabank (12’83%) y de más capital privado español.

YPF es una entidad que no es propiedad al cien por cien de la multinacional Repsol. En realidad Repsol controla en torno al 57% de YPF, lo que la convierte en el socio mayoritario y el que tiene poder de control y gestión, pero no es el beneficiario pleno de la actividad de YPF. El resto de la empresa es propiedad de capital privado argentino y de capital flotante (propiedad de capital argentino y extranjero)

El crecimiento y desarrollo de Repsol –que debe mucho a la privatización argentina de YPF- no es igual de beneficioso para todas las partes que conforman la multinacional. Mientras los beneficios contables han crecido un 11’97% entre 1998 y 2007, el salario medio de sus empleados sólo ha crecido un 1’71%. Eso quiere decir que los mayores beneficiados han sido los accionistas privados –fundamentalmente grandes empresas extranjeras y otras españolas- y no sus trabajadores.

Repsol-YPF en tanto que empresa privada sólo persigue maximizar el beneficio en el corto plazo –para sus accionistas, además-, de modo que su estrategia empresarial no tiene por qué alinearse necesariamente con la estrategia de desarrollo de la economía argentina. Esta es precisamente una de las razones que aduce el gobierno argentino, que desea recuperar la empresa para poder usarla como instrumento efectivo de desarrollo.

Leer artículo completo en “Pijus Economicus”  Alberto Garzón Espinosa

¿Cuanto Paga Repsol en Impuestos?

Algunos datos sobre Repsol

Repsol-YPF: lo que mal empieza sigue mal y acaba mal. Paco Gómez Nadal. OMAL Observatorio de Multinacionales en América Latina.

¿Qué hay detrás de la telenovela de Repsol YPF? Pues una historia de privatizaciones, entrega de la soberanía energética e intereses privados para ordeñar con velocidad las limitadas reservar de hidrocarburos de Argentina.

Repsol llegó a Argentina cuando Carlos Menem (1989-1999) estaba terminando el trabajo sucio. Las caóticas reformas legales que introdujo la Administración Menem convirtieron a YPF en una sociedad anónima en 1990 y el proceso de privatización legal de la compañía estatal se concreta con la Ley 24.145 de 1992. El acercamiento de Repsol a Argentina se produce en 1996. En ese momento compra el 100% de diversas compañías del sector (Astra, Pluspetrol, Mexpetrol, EG3, Algas o Poligas) y participaciones en otras (como Refisan o Parafinas del Plata). Para ese momento, YPF había despedido, entre 1990 y 1997, a 34.917 empleados, y el Estado, en el proceso privatizador, había asumido todas las deudas de la compañía. Limpio el paquete, a finales del 98 Repsol compró un 5,01% de las acciones del Estado argentino en YPF y a principios de 1999 adquirió el 14,99% restante. La operación desembarco culminó en julio de 1999 cuando la multinacional española se quedó con el 55% de las acciones que estaban en manos privadas y el 11% que estaba en manos de los gobiernos provinciales. En total 15.168 millones de dólares en una megaoperación que no era inocente. Repsol dio un vuelco a sus operaciones, subiendo de manera brutal el porcentaje del negocio en exploración y explotación.

El problema, y una de las razones por la que se ha llegado a esta crisis, es que en ese momento las reservas de crudo argentino se estimaban en unos 15 años y Repsol sólo ha vaciado los pozos y maximizado ganancias exportando la mayoría del petróleo.

La senadora María Eugenia Estenssoro, hija del último director de YPF antes de que la comprara Repsol, es muy crítica del Gobierno y de Repsol, por haber vaciado YPF. Fue durísima con Menem por regalar “un activo estratégico del país” y ahora lo es con lo ocurrido en los últimos años: “(…)El contrato societario firmado por Repsol y el Grupo Eskenazi el 21 de febrero de 2008 -publicado desde entonces en la página de la Comisión Nacional de Valores (CNV)- obliga a los accionistas a distribuir el 90% de las utilidades anuales, cuando lo usual es el 25 por ciento. Este mecanismo permitió que ‘el amigo argentino’ [Eskenazi] comprara su parte en la empresa con los dividendos de la propia compañía. (…) Pregunto: si se acordó retirar prácticamente el total de las ganancias cada año, ¿con qué dinero se esperaba financiar la reposición de reservas y la ampliación de la producción? Repsol aceptó el acuerdo sin protestar, porque así emprendía la retirada con los bolsillos llenos y silbando bajito. Además, esta práctica depredadora la utilizó en la Argentina desde el inicio. Entre 2003 y 2007 repatrió el 97% de las utilidades de la empresa. Toda esta información está en los balances públicos”.

Repsol no es España: Juan Torres lópez, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla.

En Argentina, como en otros países, Repsol utiliza las respectivas filiales nacionales, como hacen todas las empresas multinacionales, para fijar los llamados “precios de transferencia” (artificialmente bajos para hacer que aparezcan pérdidas allí donde conviene y beneficios en donde pueden conseguir tratamiento fiscal y condiciones políticas más favorables). Y en lugar de orientar la explotación de los recursos nacionales hacia el abastecimiento interno que cubra las necesidades de la población y satisfaga los respectivos intereses nacionales, se utiliza como parte de una estrategia de maximización de beneficios global que, entre otras cosas, pasa por considerar al petróleo, y al resto de las materias primas, como una commodity, es decir, no solo un bien orientado a la producción y el consumo sino, sobre todo, a su utilización como activo financiero para especular con él en los mercados.

Lo que está haciendo el gobierno es patético y se debe decir claramente: no está defendiendo los intereses de España y de sus ciudadanos, como dice, sino de una gran empresa a la que España, el bienestar de su población o la situación de las empresas  que verdaderamente están aquí tratando de sacar adelante la actividad y el empleo sin gozar del apoyo y los privilegios de Repsol, le importan un rábano en el día a día de sus actuaciones

Ya está bien de tanto teatro y de tanta sumisión ante los grandes. Lo que necesitamos en España no son precisamente repsoles que se dediquen a ganar dinero a espuertas en Argentina y otros países a base de mal explotar sus recursos, de evadir impuestos y expatriar beneficios a paraísos fiscales, sino un gobierno digno que se plante ante quienes de verdad están llevando a la ruina a la economía española.

La nacionalización de YPF (I): “Nuestras empresas” y la “seguridad jurídica” Pedro Ramiro OMAL Observatorio de Multinacionales en América Latina.

¿Son Repsol y otras corporaciones transnacionales como Telefónica, BBVA o Iberdrola “nuestras empresas”? En la última década, hemos visto cómo en muchas ocasiones los principales medios de comunicación y los gobernantes españoles se referían así a las grandes corporaciones cuya sede central se encuentra en el Estado español: «Nuestras empresas están en América Latina para quedarse, se trata de una apuesta de Estado que no tiene marcha atrás», decían desde el gobierno de Zapatero hace tres años. Y es que, según el discurso oficial, la internacionalización de “nuestras multinacionales” es una de las principales fuentes de riqueza para este país. En base a ese argumento, habría que defenderlas por encima de todo y dar por sentada la máxima de que «lo que es bueno para ‘nuestras empresas’ es bueno para la población española».

Pero estas empresas, que sí puede decirse que fueron “nuestras” hasta finales de los años noventa -no olvidemos que compañías como Repsol, Telefónica, Endesa y Gas Natural fueron de titularidad pública hasta hace apenas una década y media-, hoy sólo pertenecen a sus accionistas. Y, en realidad, ellos son los únicos beneficiarios, junto con los directivos y ejecutivos de estas compañías y todos esos políticos y empresarios que se han hecho de oro atravesando las “puertas giratorias” que conectan el sector público y el mundo empresarial, con la expansión global de los negocios de estas compañías.

Por citar sólo un dato: Antonio Brufau, presidente de Repsol, recibió una retribución por el desempeño de su cargo de 7,08 millones de euros en 2011.

Repsol ha sido acusada de operar en 17 resguardos indígenas en Bolivia, contaminar el territorio mapuche en Argentina y el Parque Nacional Yasuni en Ecuador, violar los derechos humanos en Colombia y, en el caso de Argentina, la compañía ha causado importantes y persistentes impactos sobre el ambiente, la vida y la cultura de sus habitantes, en especial de las comunidades indígenas en cuyos territorios opera. Además, con el apoyo de los organismos internacionales, Repsol obtuvo una posición de absoluto control de la energía que ha aprovechado para implementar una infraestructura que ha favorecido el uso irracional de los recursos; la empresa elevó las tarifas del mercado argentino a los precios internacionales, olvidando sus costos y dejando a grandes sectores de la población sin posibilidad de acceder a la energía. ¿Puede hablarse así de “desarrollo”?

Petróleo y mineria: como una maestra jardinera

Editorial Le Monde Diplomatique Sudamérica Abril 2012

Si la minería podía ser un misterio, no sucede lo mismo con los hidrocarburos, de los cuales los Kirchner y su equipo, provenientes de una provincia petrolera como Santa Cruz, lo sabían casi todo. Pese a ello, la política energética de la Era K ha sido cortoplacista y, al menos respecto de YPF, bastante errática. A menudo guiada por objetivos nobles, como mantener los precios controlados para impulsar el consumo y la producción, o fomentar la nacionalización parcial para evitar la dispersión de objetivos estratégicos de la empresa, los resultados son elocuentes (por lo malos): disminución de las reservas (que se redujeron un 18 por ciento en los últimos diez años), caída de la producción y pocos avances en la capacidad de refinamiento, todo lo cual ha ido redondeando una balanza energética alarmantemente deficitaria (unos 3 mil millones de dólares en 2011).
Como sucede con la minería, se impone, aquí también, un cambio de política. Los hidrocarburos son recursos no renovables y, por lo tanto, estratégicos. Sería absurdo considerarlos a la par de otros commodities, como si fueran soja o café, y parece lógico que el Estado asuma un control mayor sobre variables clave, tales como inversión, distribución y precios.
La cuestión es cómo. Hasta el momento, la ofensiva oficial contra Repsol-YPF incluyó la quita de una serie de beneficios fiscales y la eliminación de subsidios, el impulso a los gobernadores aliados para que anulen concesiones y, todo así lo indica, se coronará con algún tipo de intervención estatal mediante un mecanismo todavía no definido (mi impresión, al cierre de este editorial, es que el gobierno está analizando la manera de hacerlo).

YPF-Repsol y la guerra de los tahúres. Carlos Abel Juárez, María Julia Bertomeu, G. Buster,  – miembros del Comité de Redacción de Sin Permiso -, y Antoni Domènech, Editor General. Sin Permiso 16-4-12

El conflicto por el 24,55% de las acciones en juego de Repsol en YPF puede acabar afectando no solo al conjunto de la inversión española en Argentina, sino también en toda America Latina. El síndrome de la “seguridad jurídica” de la derecha española surge directamente de su experiencia traumática de la crisis argentina de 2001, cuando frente a la intervención de la banca española en Argentina, Aznar solo pudo recurrir a la presión de EE UU, ante la incapacidad de reacción de la UE: eso, y no otra cosa, es lo que propició el giro “atlantista” que desembocó en la foto de las Azores, la participación en la Guerra de Irak y la manifiesta displicencia hacia el núcleo de la “vieja Europa”.

Pues bien; esa interpretación aznariana de la defensa de los intereses de la “marca España” y de las empresas trasnacionales españolas en America Latina constituye ahora el núcleo de la nueva política exterior conservadora española, siempre bajo presión del propio Aznar y de su ideológicamente venenosa fundación FAES. De lo que se trataría, en substancia, es de una confrontación ideológica “sin complejos” con el “populismo”, y a favor de la “libertad de mercado” y de la “democracia liberal”

YPF, un hostigamiento por motivos políticos, no técnicos. Mariano Marzo. El País 5-4-12

Sin duda, desde una perspectiva técnica, el contencioso suscitado en torno a YPF debe analizarse en el contexto de la metamorfosis energética acaecida en Argentina en los últimos años. Entre 2002 y 2010 el país ha experimentado un crecimiento del PIB del 8% anual, favorecido por unos precios de los productos energéticos en general, y de los productos petrolíferos y del gas natural en particular, artificialmente bajos. En el transcurso del período citado, la tasa anual de crecimiento de la demanda de productos energéticos ha sido muy alta: 5% para la electricidad, 4% para el gas oil, 7% para las gasolinas y 4% para el gas natural.

Argentina es hoy en día uno de los países con mayor dependencia de los hidrocarburos del mundo (particularmente del gas natural) de forma que en 2010 la participación del petróleo y gas en la oferta de energía primaria fue del 84%. Con este grado de dependencia, el dato de que en los últimos diez años la producción de petróleo y gas en el país ha registrado una caída cercana al 18% y 11%, respectivamente, ha activado todas las alarmas. Porque si a este hecho se le suma el del crecimiento de la demanda comentado, no resulta exagerado afirmar que el sector energético argentino se encuentra inmerso en un cambio sin precedentes. Cambio que puede ser visualizado mediante una simple constatación: en 2011 el balance comercial entre exportaciones e importaciones de productos energéticos arrojó, por vez primera, un saldo negativo de unos 3.438 millones de dólares, cuando tan solo unos pocos años atrás, en 2006, el balance era positivo y rondaba los 6.031 millones de dólares.

La “Marca España” es la  “Marca REPSOL” (y viceversa) Miguel Romero. Viento Sur.

Ecologistas en Acción se muestra favorable a la expropiación el 50’01% de las acciones de YPF por parte del Gobierno argentino a costa del 57’46% que le pertenecen a Repsol. Este es un paso necesario en el avance hacia un mundo post-petrolero más justo.

Ecologistas en Acción considera que es imposible avanzar hacia un mundo post-petrolero mientras el control de los campos y de la actividad petrolera esté en manos de empresas privadas. De este modo, el control público que una empresa como YPF es un paso adelante.

Pero la organización ecologista es plenamente consciente de que las razones por las que el Gobierno argentino se está planteando la nacionalización no son precisamente las ambientales. A pesar de ello, la expropiación sería una buena noticia, ya que un Gobierno en un país con una democracia parlamentaria es más susceptible de avanzar hacia el desmantelamiento de empresas públicas contaminantes gracias a la presión popular, que una corporación privada que solo se rige por la ley de máximo beneficio.

Además la noticia es positiva desde una perspectiva de justicia social. Ecologistas en Acción recuerda que Repsol, una pequeña empresa petrolera entonces, pudo comprar YPF gracias, entre otras cosas, a que el Gobierno de Carlos Ménem puso en venta la otrora empresa pública a precio de saldo y en un proceso plagado de irregularidades. Durante este tiempo, los beneficios de la explotación de los recursos argentinos no se han quedado en Argentina, sino que mayoritariamente han salido fuera de sus fronteras, mientras los impactos de la extracción sí han afectado a la población local. Además, las decisiones sobre temas estratégicos para el país americano, como los energéticos, tampoco se han realizado allí. Por ello, simplemente desde esta perspectiva de justicia social, la nacionalización de YPF es una buena noticia.

Por último, Repsol no es una empresa “española”, sino que es una empresa de sus accionistas. No existe ningún control público sobre sus actividades, ni sus beneficios redundan en la ciudadanía española de forma significativa. Además el 42’00% de las acciones está en manos de fondos de inversión que no tienen su sede en España, a lo que hay que sumar el 9’48% que está en manos de Pemex. Es decir, más de un 50% de la compañía pertenece a personas o entidades radicadas en terceros países.

Para Ecologistas en Acción, la defensa de los intereses de Repsol por parte del Gobierno solo puede ser explicada por una visión colonialista de las relaciones internacionales y por la supeditación de las instituciones públicas a los intereses privados de las empresas, en este caso Repsol.

YPF, pasado y futuro.  Nicolás Gadano, economista, autor de Historia del petróleo en Argentina (Edhasa). Le Monde Diplomatique Abril 2012

La situación crítica de los indicadores energéticos y la ofensiva del gobierno reubican en el centro del debate público el destino de YPF, que en su casi centenaria historia ha sufrido una seria de cambios radicales, al calor de las necesidades macroeconómicas y los condicionamientos políticos.

Notas de Pedro Prieto sobre Repsol-YPF, Argentina y España. Blog de Jorge Riechman

Más de la mitad de la propiedad de Repsol es extranjera y además es la segunda empresa española con más presencia en paraísos fiscales (12 filiales en las Islas Caimán y una en Liberia). ¿Es esto una empresa “española”, como para que merezca las amenazas tan flagrantes del gobierno español al gobierno argentino, por una amenaza de retrocesión de una privatización previa que muchos juzgaron escandalosa y vendepatria por parte del gobierno argentino de Eduardo Menem?

Repsol antes era una empresa pública. Es decir: de todos, y no de unos amigotes que valen su peso en oro. Como del Estado argentino era YPF.

Hace ya tiempo que nos expropiaron Repsol; concretamente entre 1989 y 1997, cuando Felipe González y Aznar se la quitaron de encima vendiéndola al peso. Tal sucedió con otras importantes empresas de sectores estratégicos, como Telefónica o Endesa, todos imperios boyantes que obtienen cada año beneficios de miles de millones que no acaban en las arcas públicas

Ver “conflictos-abusos” de Repsol en el mundo entero en:

Repsol Mata

Observatorio de Multinacionales en América Latina

La reforma laboral un ataque frontal a los derechos de las mujeres |El déficit y el futuro de la UE | Tsunami nº37 2012-2-27 | Lecturas de la crisis y la lucha de clases.

La Reforma Laboral y los derechos de las mujeres

El Gobierno quiere substituir a trabajadores públicos por parados obligados a tareas sociales. Público 29-2-12

Ignacio Fernández Toxo, CCOO, ha criticado la idea de que los trabajadores en paro desempeñen tareas sociales, tal y como recoge la nueva reforma laboral, porque ve en esta propuesta una fórmula para reducir la tasa de desempleo “sin resolver los problemas de fondo”.

UGT subraya que desde la aprobación de la reforma laboral “el Gobierno pretende incentivar este tipo de convenios”, lo que supondrá la sustitución de los trabajadores despedidos del sector público por otros, en paro, que tendrán la obligación de trabajar gratis.

La reforma laboral, un “ataque frontal” contra las mujeres. Público 28-2-12

Para CCOO, la reforma “hace lo contrario de lo que manda la Constitución y rompe el equilibrio entre los agentes sociales y los empresarios” y resultará en la “expulsión” de la mujer del mercado laboral, ha apuntado Bravo.

Economía Feminista

De vidas vivibles y producción imposible: Amaia Pérez Orozco. Rebelión 6-2-12

La crisis actual muestra la imposibilidad de este sistema para generar vidas vivibles. Desde la izquierda, corremos el riesgo de ver la producción como única alternativa frente al pandemónium de los mercados financieros. Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de la crisis?

  1. Introducción

Estamos viviendo un cambio imparable que no podemos dejar al arbitrio del libre mercado. Para afrontarlo bajo criterios de justicia, es urgente romper con las miradas habituales de la crisis, tanto con la hegemonía de la ortodoxia, secuestrada por los mercados financieros, como con aquella mirada frecuente en la heterodoxia que se centra en la economía real, que sigue creyendo en la recuperación de la producción. La economía feminista, que es feminista en tanto en cuanto contiene una pretensión de subversión2, puede jugar un papel clave en este sentido. Este texto no pretende ofrecer respuestas, sino abrir preguntas desde una apuesta analítica y política concreta: poner la sostenibilidad de la vida en el centro. Se recogen debates que hemos ido teniendo desde la economía feminista y que entran en diálogo con otras perspectivas críticas. No busca ofrecer ningún tipo de solución, sino lanzar ideas para sentarnos en una plaza, debatir y empezar a balbucear respuestas colectivas. Es preciso señalar que se localiza en el contexto concreto del estado español, por lo que muchos de los ejemplos o afirmaciones responden a esa realidad, especialmente el apartado último sobre el 15m. Sin embargo, tenemos la esperanza de que esto no impida una discusión más amplia con miradas propias de otros lugares.

La OIT alerta de que los recortes y las reformas laborales elevan las desigualdades. El Periódico 28-2-12

Pese a que los hombres se vieron al principio más afectados por la crisis que las mujeres, “las prácticas discriminatorias contra las mujeres se han agravado a lo largo de los últimos años”, según apunta el estudio. Las mujeres empleadas en los sectores donde predomina la mano de obra masculina fueron las primeras en ser despedidas o en experimentar mayores recortes salariales.

¿Como revertir la feminización de la pobreza? Periodismo Humano 28-2-12

El “financiamiento para la igualdad de género” está en el centro de algunos de los problemas de difícil solución que las mujeres enfrentan en el mundo. También define si existe o no la voluntad política de asignar recursos reales para solucionarlos o si simplemente se habla sin llegar a nada concreto.

Stephanie Seguino, profesora de economía en la estadounidense Universidad de Vermont, participará en los debates de la CEM como integrante de un panel sobre experiencias nacionales en la implementación de los acuerdos de 2008. Dialogamos con Seguino sobre cómo afectará la actual crisis económica a las mujeres, y sobre el rol de los gobiernos en la elaboración de políticas que promuevan no solo la igualdad sino también un desarrollo sostenible para toda la sociedad.

A pagar, si no lo evitamos

La inevitable? y regresiva subida del IVA. La otra economía: Alberto Montero

FAES ve “muy difícil” que España pueda evitar una subida del IVA.

Idos haciendo a la idea …..y preparando el bolsillo

Adviértase que es España la que no va a poder evitarlo, y no el gobierno del PP el que ha decidido que ese es el camino a seguir para continuar hundiéndonos en la crisis; adviértase que es algo casi inevitable, como que salgan las flores en primavera; adviértase que se trata del IVA, el impuesto más regresivo de todos y que, por lo tanto, volverá a recaer en mayor medida sobre los que menos tienen; adviértase que es “muy difícil” evitar la subida del IVA pero muy fácil evitar la del impuesto de Sociedades o la recuperación del impuesto sobre el Patrimonio;

La Banalidad: Juan José Colomer Grau. Rebelión 29-2-12

No hace mucho escuchamos al presidente italiano afirmar, con toda la seriedad que le seamos capaces de otorgar, que los trabajos fijos eran fuente de monotonía y por tanto de aburrimiento. Sin duda es más excitante levantarte a las seis de la mañana con una dirección en la mano y que tengas que ir a un pueblo perdido de la mano de dios porque allí espera alguien que te da cinco horas de trabajo. Al día siguiente tienes otra dirección en otro pueblo o quizás en otro barrio, y con suerte esta vez la cuenta asciende a ocho horas. Puede que las cinco horas anteriores te las paguen a diez o a siete y que las ocho horas del día siguiente sean a cinco con cincuenta. Mejor esto que el aburrimiento. Mejor la tensión de no saber si a final de mes las horas acumuladas dan para pagar el alquiler que un sueldo fijo en un trabajo fijo, sin apenas subidones de adrenalina. En otras palabras, el capitalismo que se avecina va a ser divertido.

Días antes o días después el presidente del estado español decía por un lado vivir en el lío y por otro que la reforma laboral que planea le va a costar una huelga general. Podemos pensar que al ser el trabajo de presidente un trabajo temporal, y siguiendo las declaraciones de Monti, éste no es para nada aburrido, lo cual venía a confirmarse con la sonrisa divertida que acompañaba a sus palabras. En este sentido, la huelga general formaría parte de la diversión del presidente del gobierno, un día movidito que hay que aguantar, una penitencia que forma parte del juego político. En definitiva, no hay ningún presidente del gobierno que no haya tenido su huelga general. Bienvenido al club presidente, ¿a que no ha sido para tanto?

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Siete claves sobre el déficit: Ignacio Escolar, Público.

La cifra no es mala: es peor. Un 8,51% de déficit en 2011 implica ajustar 41.000 millones de euros para cumplir este año con Bruselas. Es un tijeretazo del 4,1% del PIB, en plena recesión. Ningún país Europeo –ni siquiera Grecia– se ha enfrentado en las últimas décadas a un recorte tan agresivo como el que nos van a recetar.

Economía Verde

La crisis europea y la economía verde: Teresa Ribera fue secretaria de Estado de Cambio Climático de 2008 a 2011. Laurence Tubiana es directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales de París, profesora y directora del Centro de Desarrollo Sostenible de Ciencias Po París y profesora en la Universidad de Columbia (Nueva York). Lord Nicholas Stern es profesor de la London School of Economics y execonomista jefe del Banco Mundial.

Europa no se puede permitir perder tiempo sin rumbo, guiada por parámetros cortoplacistas que sientan las bases para crisis futuras. Un elemento central de la respuesta debe ser un sólido plan para una economía verde e innovadora. Ofrece los cauces para impulsar crecimiento y empleo a corto plazo, mediante la construcción de la infraestructura, la resiliencia y el capital intelectual europeos necesarios para competir y prosperar en el largo plazo.

Los oligarcas

Goldman Sachs dueño de parte de Europa, EEUU y algo más: Emilio Marín. AlterEconomía.

¿Para qué usa ese banco y sus colegas del Citigroup, Bank Of America, etc, sus influencias políticas? El negocio está a la vista. Primero, para asegurarse impunidad por los delitos cometidos al socaire de la crisis. Segundo, para ligar buenos paquetes de ayuda estatal mientras dure la emergencia. Y tercero, para ganar más contratos con los asesoramientos a gobiernos y empresas, durante la crisis y la futura salida de la misma.
Mientras tanto, falseando todos los compromisos, los controles y regulaciones a los capitales financieros y la especulación, duermen en algún cajón del G-20.

Grecia

Grecia puede liquidar sus demonios financieros, pero ¿se librará del euro? Larry Elliot, dirige la sección de economía del diario británico The Guardian y es coautor, junto a Dan Atkinson, de The Gods That Failed: How the Financial Elite Have Gambled Away Our Futures (Vintage) [Divinidades fallidas: Cómo la élite financiera se ha jugado nuestro futuro]. Sin Permiso

La ostensible carencia de algo que pueda remotamente describirse como solidaridad europea ilustra la imposibilidad de funcionamiento del “proyecto” y ofrece un atisbo de su eventual desintegración. Dicho simplemente, la unión monetaria creó una tasa de interés común en un momento en que los niveles de inflación diferían visiblemente. Algunos países, – sobre todo los del norte de Europa– tenían tasas más bajas que el nivel de inflación, de modo que tendían a crecer más lentamente y tener mayores niveles de ahorro. Otros países – principalmente los de la periferia meridional – tenían tasas negativas de interés real debido a que los costes de los préstamos estaban por debajo de la tasa de inflación. Crecían rápidamente y disponían del incentivo de pedir prestado a los ahorradores del norte de Europa.

Esto sólo puede acabar de dos maneras. Los países más débiles abandonan la moneda única y gestionan políticas monetarias independientes adaptadas a las circunstancias. O bien, si no, se avienen a hacer lo que les dicen Alemania y otros países del norte de Europa, a cambio de substanciales traspasos fiscales. Tal como están las cosas, lo primero parece mucho más probable.

Europe's Transition From Social Democracy to Oligarchy | La Transición de Europa desde la Socialdemocracia hasta la Oligarquía.

Europe’s Transition From Social Democracy to Oligarchy

La Transición de Europa desde la Socialdemocracia hasta la Oligarquía: Traducció al català a través de Google

Traducción al castellano a través de Google.

As first published in Frankfurter Allgemeine Zeitung

December 6, 2011

By Michael Hudson .

Michael Hudson is a Wall Street financial analyst and Distinguished Research Professor of Economics at the University of Missouri (Kansas City).

The easiest way to understand Europe’s financial crisis is to look at the solutions being proposed to resolve it. They are a banker’s dream, a grab bag of giveaways that few voters would be likely to approve in a democratic referendum. Bank strategists learned not to risk submitting their plans to democratic vote after Icelanders twice refused in 2010-11 to approve their government’s capitulation to pay Britain and the Netherlands for losses run up by badly regulated Icelandic banks operating abroad. Lacking such a referendum, mass demonstrations were the only way for Greek voters to register their opposition to the €50 billion in privatization sell-offs demanded by the European Central Bank (ECB) in autumn 2011.

The problem is that Greece lacks the ready money to redeem its debts and pay the interest charges. The ECB is demanding that it sell off public assets – land, water and sewer systems, ports and other assets in the public domain, and also cut back pensions and other payments to its population. The “bottom 99%” understandably are angry to be informed that the wealthiest layer of the population is largely responsible for the budget shortfall by stashing away a reported €45 billion of funds stashed away in Swiss banks alone. The idea of normal wage-earners being obliged to forfeit their pensions to pay for tax evaders – and for the general un-taxing of wealth since the regime of the colonels – makes most people understandably angry. For the ECB, EU and IMF “troika” to say that whatever the wealthy take, steal or evade paying must be made up by the population at large is not a politically neutral position. It comes down hard on the side of wealth that has been unfairly taken.

A democratic tax policy would reinstate progressive taxation on income and property, and would enforce its collection – with penalties for evasion. Ever since the 19th century, democratic reformers have sought to free economies from waste, corruption and “unearned income.” But the ECB “troika” is imposing a regressive tax – one that can be imposed only by turning government policy-making over to a set of unelected “technocrats.”

To call the administrators of so anti-democratic a policy “technocrats” seems to be a cynical scientific-sounding euphemism for financial lobbyists or bureaucrats deemed suitably tunnel-visioned to act as useful idiots on behalf of their sponsors. Their ideology is the same austerity philosophy that the IMF imposed on Third World debtors from the 1960s through the 1980s. Claiming to stabilize the balance of payments while introducing free markets, these officials sold off export sectors and basic infrastructure to creditor-nation buyers. The effect was to drive austerity-ridden economies even deeper into debt – to foreign bankers and their own domestic oligarchies.

This is the treadmill on which Eurozone social democracies are now being placed. Under the political umbrella of financial emergency, wages and living standards are to be scaled back and political power shifted from elected government to technocrats governing on behalf of large banks and financial institutions. Public-sector labor is to be privatized – and de-unionized, while Social Security, pension plans and health insurance are scaled back.

This is the basic playbook that corporate raiders follow when they empty out corporate pension plans to pay their financial backers in leveraged buyouts. It also is how the former Soviet Union’s economy was privatized after 1991, transferring public assets into the hands of kleptocrats, who worked with Western investment bankers to make the Russian and other stock exchanges the darlings of the global financial markets. Property taxes were scaled back while flat taxes were imposed on wages (a cumulative 59 percent in Latvia). Industry was dismantled as land and mineral rights were transferred to foreigners, economies driven into debt and skilled and unskilled labor alike was obliged to emigrate to find work.

Pretending to be committed to price stability and free markets, bankers inflated a real estate bubble on credit. Rental income was capitalized into bank loans and paid out as interest. This was enormously profitable for bankers, but it left the Baltics and much of Central Europe debt strapped and in negative equity by 2008. Neoliberals applaud their plunging wage levels and shrinking GDP as a success story, because these countries shifted the tax burden onto employment rather than property or finance. Governments bailed out banks at taxpayer expense.

It is axiomatic that the solution to any major social problem tends to create even larger problems – not always unintended! From the financial sector’s vantage point, the “solution” to the Eurozone crisis is to reverse the aims of the Progressive Era a century ago – what John Maynard Keynes gently termed “euthanasia of the rentier” in 1936. The idea was to subordinate the banking system to serve the economy rather than the other way around. Instead, finance has become the new mode of warfare – less ostensibly bloody, but with the same objectives as the Viking invasions over a thousand years ago, and Europe’s subsequent colonial conquests: appropriation of land and natural resources, infrastructure and whatever other assets can provide a revenue stream. It was to capitalize and estimate such values, for instance, that William the Conqueror compiled the Domesday Book after 1066, a model of ECB and IMF-style calculations today.

This appropriation of the economic surplus to pay bankers is turning the traditional values of most Europeans upside down. Imposition of economic austerity, dismantling social spending, sell-offs of public assets, de-unionization of labor, falling wage levels, scaled-back pension plans and health care in countries subject to democratic rules requires convincing voters that there is no alternative. It is claimed that without a profitable banking sector (no matter how predatory) the economy will break down as bank losses on bad loans and gambles pull down the payments system. No regulatory agencies can help, no better tax policy, nothing except to turn over control to lobbyists to save banks from losing the financial claims they have built up.

What banks want is for the economic surplus to be paid out as interest, not used for rising living standards, public social spending or even for new capital investment. Research and development takes too long. Finance lives in the short run. This short-termism is self-defeating, yet it is presented as science. The alternative, voters are told, is the road to serfdom: interfering with the “free market” by financial regulation and even progressive taxation.

There is an alternative, of course. It is what European civilization from the 13th-century Schoolmen through the Enlightenment and the flowering of classical political economy sought to create: an economy free of unearned income, free of vested interests using special privileges for “rent extraction.” At the hands of the neoliberals, by contrast, a free market is one free for a tax-favored rentier class to extract interest, economic rent and monopoly prices.

Rentier interests present their behavior as efficient “wealth creation.” Business schools teach privatizers how to arrange bank loans and bond financing by pledging whatever they can charge for the public infrastructure services being sold by governments. The idea is to pay this revenue to banks and bondholders as interest, and then make a capital gain by raising access fees for roads and ports, water and sewer usage and other basic services. Governments are told that economies can be run more efficiently by dismantling public programs and selling off assets.

Never has the gap between pretended aim and actual effect been more hypocritical. Making interest payments (and even capital gains) tax-exempt deprives governments of revenue from the user fees they are relinquishing, increasing their budget deficits. And instead of promoting price stability (the ECB’s ostensible priority), privatization increases prices for infrastructure, housing and other costs of living and doing business by building in interest charges and other financial overhead – and much higher salaries for management. So it is merely a knee-jerk ideological claim that this policy is more efficient simply because privatizers do the borrowing rather than government.

There is no technological or economic need for Europe’s financial managers to impose depression on much of its population. But there is a great opportunity to gain for the banks that have gained control of ECB economic policy. Since the 1960s, balance-of-payments crises have provided opportunities for bankers and liquid investors to seize control of fiscal policy – to shift the tax burden onto labor and dismantle social spending in favor of subsidizing foreign investors and the financial sector. They gain from austerity policies that lower living standards and scale back social spending. A debt crisis enables the domestic financial elite and foreign bankers to indebt the rest of society, using their privilege of credit (or savings built up as a result of less progressive tax policies) as a lever to grab assets and reduce populations to a state of debt dependency.

The kind of warfare now engulfing Europe is thus more than just economic in scope. It threatens to become a historic dividing line between the past half-century’s epoch of hope and technological potential to a new era of polarization as a financial oligarchy replaces democratic governments and reduces populations to debt peonage.

For so bold an asset and power grab to succeed, it needs a crisis to suspend the normal political and democratic legislative processes that would oppose it. Political panic and anarchy create a vacuum into which grabbers can move quickly, using the rhetoric of financial deception and a junk economics to rationalize self-serving solutions by a false view of economic history – and in the case of today’s ECB, German history in particular.

A central bank that is blocked from acing like one

Governments do not need to borrow from commercial bankers or other lenders. Ever since the Bank of England was founded in 1694, central banks have printed money to finance public spending. Bankers also create credit freely – when they make a loan and credit the customer’s account, in exchange for a promissory note bearing interest. Today, these banks can borrow reserves from the government central bank at a low annual interest rate (0.25% in the United States) and lend it out at a higher rate. So banks are glad to see the government’s central bank create credit to lend to them. But when it comes to governments creating money to finance their budget deficits for spending in the rest of the economy, banks would prefer to have this market and its interest return for themselves.

European commercial banks are especially adamant that the European Central Bank should not finance government budget deficits. But private credit creation is not necessarily less inflationary than governments monetizing their deficits (simply by printing the money needed). Most commercial bank loans are made against real estate, stocks and bonds – providing credit that is used to bid up housing prices, and prices for financial securities (as in loans for leveraged buyouts).

It is mainly government that spends credit on the “real” economy, to the extent that public budget deficits employ labor or are spent on goods and services. If governments avoid paying interest by having their central banks printing money on their own computer keyboards rather than borrowing from banks that do the same thing on their own keyboards. (Abraham Lincoln simply printed currency when he financed the U.S. Civil War with “greenbacks.”)

Banks would like to use their credit-creating privilege to obtain interest for lending to governments to finance public budget deficits. So they have a self-interest in limiting the government’s “public option” to monetize its budget deficits. To secure a monopoly on their credit-creating privilege, banks have mounted a vast character assassination on government spending, and indeed on government authority in general – which happens to be the only authority with sufficient power to control their power or provide an alternative public financial option, as Post Office savings banks do in Japan, Russia and other countries. This competition between banks and government explains the false accusations made that government credit creation is more inflationary than when commercial banks do it.

The reality is made clear by comparing the ways in which the United States, Britain and Europe handle their public financing. The U.S. Treasury is by far the world’s largest debtor, and its largest banks seem to be in negative equity, liable to their depositors and to other financial institutions for much larger sums that can be paid by their portfolio of loans, investments and assorted financial gambles. Yet as global financial turmoil escalates, institutional investors are putting their money into U.S. Treasury bonds – so much that these bonds now yield less than 1%. By contrast, a quarter of U.S. real estate is in negative equity, American states and cities are facing insolvency and must scale back spending. Large companies are going bankrupt, pension plans are falling deeper into arrears, yet the U.S. economy remains a magnet for global savings.

Britain’s economy also is staggering, yet its government is paying just 2% interest. But European governments are now paying over 7%. The reason for this disparity is that they lack a “public option” in money creation. Having a Federal Reserve Bank or Bank of England that can print the money to pay interest or roll over existing debts is what makes the United States and Britain different from Europe. Nobody expects these two nations to be forced to sell off their public lands and other assets to raise the money to pay (although they may do this as a policy choice). Given that the U.S. Treasury and Federal Reserve can create new money, it follows that as long as government debts are denominated in dollars, they can print enough IOUs on their computer keyboards so that the only risk that holders of Treasury bonds bear is the dollar’s exchange rate vis-à-vis other currencies.

By contrast, the Eurozone has a central bank, but Article 123 of the Lisbon treaty forbids the ECB from doing what central banks were created to do: create the money to finance government budget deficits or roll over their debt falling due. Future historians no doubt will find it remarkable that there actually is a rationale behind this policy – or at least the pretense of a cover story. It is so flimsy that any student of history can see how distorted it is. The claim is that if a central bank creates credit, this threatens price stability. Only government spending is deemed to be inflationary, not private credit!

The Clinton Administration balanced the U.S. Government budget in the late 1990s, yet the Bubble Economy was exploding. On the other hand, the Federal Reserve and Treasury flooded the economy with $13 trillion in credit to the banking system credit after September 2008, and $800 billion more last summer in the Federal Reserve’s Quantitative Easing program (QE2). Yet consumer and commodity prices are not rising. Not even real estate or stock market prices are being bid up. So the idea that more money will bid up prices (MV=PT) is not operating today.

Commercial banks create debt. That is their product. This debt leveraging was used for more than a decade to bid up prices – making housing and buying a retirement income more expensive for Americans – but today’s economy is suffering from debt deflation as personal income, business and tax revenue is diverted to pay debt service rather than to spend on goods or invest or hire labor.

Much more striking is the travesty of German history that is being repeated again and again, as if repetition somehow will stop people from remembering what actually happened in the 20th century. To hear ECB officials tell the story, it would be reckless for a central bank to lend to government, because of the danger of hyperinflation. Memories are conjured up of the Weimar inflation in Germany in the 1920s. But upon examination, this turns out to be what psychiatrists call an implanted memory – a condition in which a patient is convinced that they have suffered a trauma that seems real, but which did not exist in reality.

What happened back in 1921 was not a case of governments borrowing from central banks to finance domestic spending such as social programs, pensions or health care as today. Rather, Germany’s obligation to pay reparations led the Reichsbank to flood the foreign exchange markets with deutsche marks to obtain the currency to buy pounds sterling, French francs and other currency to pay the Allies – which used the money to pay their Inter-Ally arms debts to the United States. The nation’s hyperinflation stemmed from its obligation to pay reparations in foreign currency. No amount of domestic taxation could have raised the foreign exchange that was scheduled to be paid.

By the 1930s this was a well-understood phenomenon, explained by Keynes and others who analyzed the structural limits on the ability to pay foreign debt imposed without regard for the ability to pay out of current domestic-currency budgets. From Salomon Flink’s The Reichsbank and Economic Germany (1931) to studies of the Chilean and other Third World hyperinflations, economists have found a common causality at work, based on the balance of payments. First comes a fall in the exchange rate. This raises the price of imports, and hence the domestic price level. More money is then needed to transact purchases at the higher price level. The statistical sequence and line of causation leads from balance-of-payments deficits to currency depreciation raising import costs, and from these price increases to the money supply, not the other way around.

Today’s “free marketers” writing in the Chicago monetarist tradition (basically that of David Ricardo) leaves the foreign and domestic debt dimensions out of account. It is as if “money” and “credit” are assets to be bartered against goods. But a bank account or other form of credit means debt on the opposite side of the balance sheet. One party’s debt is another party’s saving – and most savings today are lent out at interest, absorbing money from the non-financial sectors of the economy. The discussion is stripped down to a simplistic relationship between the money supply and price level – and indeed, only consumer prices, not asset prices. In their eagerness to oppose government spending – and indeed to dismantle government and replace it with financial planners – neoliberal monetarists neglect the debt burden being imposed today from Latvia and Iceland to Ireland and Greece, Italy, Spain and Portugal.

If the euro breaks up, it is because of the obligation of governments to pay bankers in money that must be borrowed rather than created through their own central bank. Unlike the United States and Britain which can create central bank credit on their own computer keyboards to keep their economy from shrinking or becoming insolvent, the German constitution and the Lisbon Treaty prevent the central bank from doing this.

The effect is to oblige governments to borrow from commercial banks at interest. This gives bankers the ability to create a crisis – threatening to drive economies out of the Eurozone if they do not submit to “conditionalities” being imposed in what quickly is becoming a new class war of finance against labor.

Disabling Europe’s central bank to deprive governments of the power to create money

One of the three defining characteristics of a nation-state is the power to create money. A second characteristic is the power to levy taxes. Both of these powers are being transferred out of the hands of democratically elected representatives to the financial sector, as a result of tying the hands of government.

The third characteristic of a nation-state is the power to declare war. What is happening today is the equivalent of warfare – but against the power of government! It is above all a financial mode of warfare – and the aims of this financial appropriation are the same as those of military conquest: first, the land and subsoil riches on which to charge rents as tribute; second, public infrastructure to extract rent as access fees; and third, any other enterprises or assets in the public domain.

In this new financialized warfare, governments are being directed to act as enforcement agents on behalf of the financial conquerors against their own domestic populations. This is not new, to be sure. We have seen the IMF and World Bank impose austerity on Latin American dictatorships, African military chiefdoms and other client oligarchies from the 1960s through the 1980s. Ireland and Greece, Spain and Portugal are now to be subjected to similar asset stripping as public policy making is shifted into the hands of supra-governmental financial agencies acting on behalf of bankers – and thereby for the top 1% of the population.

When debts cannot be paid or rolled over, foreclosure time arrives. For governments, this means privatization selloffs to pay creditors. In addition to being a property grab, privatization aims at replacing public sector labor with a non-union work force having fewer pension rights, health care or voice in working conditions. The old class war is thus back in business – with a financial twist. By shrinking the economy, debt deflation helps break the power of labor to resist.

It also gives creditors control of fiscal policy. In the absence of a pan-European Parliament empowered to set tax rules, fiscal policy passes to the ECB. Acting on behalf of banks, the ECB seems to favor reversing the 20th century’s drive for progressive taxation. And as U.S. financial lobbyists have made clear, the creditor demand is for governments to re-classify public social obligations as “user fees,” to be financed by wage withholding turned over to banks to manage (or mismanage, as the case may be). Shifting the tax burden off real estate and finance onto labor and the “real” economy thus threatens to become a fiscal grab coming on top of the privatization grab.

This is self-destructive short-termism. The irony is that the PIIGS budget deficits stem largely from un-taxing property, and a further tax shift will worsen rather than help stabilize government budgets. But bankers are looking only at what they can take in the short run. They know that whatever revenue the tax collector relinquishes from real estate and business is “free” for buyers to pledge to the banks as interest. So Greece and other oligarchic economies are told to “pay their way” by slashing government social spending (but not military spending for the purchase of German and French arms) and shifting taxes onto labor and industry, and onto consumers in the form of higher user fees for public services not yet privatized.

In Britain, Prime Minister Cameron claims that scaling back government even more along Thatcherite-Blairite lines will leave more labor and resources available for private business to hire. Fiscal cutbacks will indeed throw labor out of work, or at least oblige it to find lower-paid jobs with fewer rights. But cutting back public spending will shrink the business sector as well, worsening the fiscal and debt problems by pushing economies deeper into recession.

If governments cut back their spending to reduce the size of their budget deficits – or if they raise taxes on the economy at large, to run a surplus – then these surpluses will suck money out of the economy, leaving less to be spent on goods and services. The result can only be unemployment, further debt defaults and bankruptcies. We may look to Iceland and Latvia as canaries in this financial coalmine. Their recent experience shows that debt deflation leads to emigration, shortening life spans, lower birth rates, marriages and family formation – but provides great opportunities for vulture funds to suck wealth upward to the top of the financial pyramid.

Today’s economic crisis is a matter of policy choice, not necessity. As President Obama’s chief of staff Rahm Emanuel quipped: “A crisis is too good an opportunity to let go to waste.” In such cases the most logical explanation is that some special interest must be benefiting. Depressions increase unemployment, helping to break the power of unionized as well as non-union labor. The United States is seeing a state and local budget squeeze (as bankruptcies begin to be announced), with the first cutbacks coming in the sphere of pension defaults. High finance is being paid – by not paying the working population for savings and promises made as part of labor contracts and employee retirement plans.

Big fish are eating little fish.

This seems to be the financial sector’s idea of good economic planning. But it is worse than a zero-sum plan, in which one party’s gain is another’s loss. Economies as a whole will shrink – and change their shape, polarizing between creditors and debtors. Economic democracy will give way to financial oligarchy, reversing the trend of the past few centuries.

Is Europe really ready to take this step? Do its voters recognize that stripping the government of the public option of money creation will hand the privilege over to banks as a monopoly? How many observers have traced the almost inevitable result: shifting economic planning and credit allocation to the banks?

Even if governments provide a “public option,” creating their own money to finance their budget deficits and supplying the economy with productive credit to rebuild infrastructure, a serious problem remains: how to dispose of the existing debt overhead now acts as a deadweight on the economy. Bankers and the politicians they back are refusing to write down debts to reflect the ability to pay. Lawmakers have not prepared society with a legal procedure for debt write-downs – except for New York State’s Fraudulent Conveyance Law, calling for debts to be annulled if lenders made loans without first assuring themselves of the debtor’s ability to pay.

Bankers do not want to take responsibility for bad loans. This poses the financial problem of just what policy-makers should do when banks have been so irresponsible in allocating credit. But somebody has to take a loss. Should it be society at large, or the bankers?

It is not a problem that bankers are prepared to solve. They want to turn the problem over to governments – and define the problem as how governments can “make them whole.” What they call a “solution” to the bad-debt problem is for the government to give them good bonds for bad loans (“cash for trash”) – to be paid in full by taxpayers. Having engineered an enormous increase in wealth for themselves, bankers now want to take the money and run – leaving economies debt ridden. The revenue that debtors cannot pay will now be spread over the entire economy to pay – vastly increasing everyone’s cost of living and doing business.

Why should they be “made whole,” at the cost of shrinking the rest of the economy? The bankers’ answer is that debts are owed to labor’s pension funds, to consumers with bank deposits, and the whole system will come crashing down if governments miss a bond payment. When pressed, bankers admit that they have taken out risk insurance – collateralized debt obligations and other risk swaps. But the insurers are largely U.S. banks, and the American Government is pressuring Europe not to default and thereby hurt the U.S. banking system. So the debt tangle has become politicized internationally.

So for bankers, the line of least resistance is to foster an illusion that there is no need for them to accept defaults on the unpayably high debts they have encouraged. Creditors always insist that the debt overhead can be maintained – if governments simply will reduce other expenditures, while raising taxes on individuals and non-financial business.

The reason why this won’t work is that trying to collect today’s magnitude of debt will injure the underlying “real” economy, making it even less able to pay its debts. What started as a financial problem (bad debts) will now be turned into a fiscal problem (bad taxes). Taxes are a cost of doing business just as paying debt service is a cost. Both costs must be reflected in product prices. When taxpayers are saddled with taxes and debts, they have less revenue free to spend on consumption. So markets shrink, putting further pressure on the profitability of domestic enterprises. The combination makes any country following such policy a high-cost producer and hence less competitive in global markets.

This kind of financial planning – and its parallel fiscal tax shift – leads toward de-industrialization. Creating ECB or IMF inter-government fiat money leaves the debts in place, while preserving wealth and economic control in the hands of the financial sector. Banks can receive debt payments on overly mortgaged properties only if debtors are relieved of some real estate taxes. Debt-strapped industrial companies can pay their debts only by scaling back pension obligations, health care and wages to their employees – or tax payments to the government. In practice, “honoring debts” turns out to mean debt deflation and general economic shrinkage.

This is the financiers’ business plan. But to leave tax policy and centralized planning in the hands of bankers turns out to be the opposite of what the past few centuries of free market economics have been all about. The classical objective was to minimize the debt overhead, to tax land and natural resource rents, and to keep monopoly prices in line with actual costs of production (“value”). Bankers have lent increasingly against the same revenues that free market economists believed should be the natural tax base.

So something has to give. Will it be the past few centuries of liberal free-market economic philosophy, relinquishing planning the economic surplus to bankers? Or will society re-assert classical economic philosophy and Progressive Era principles, and re-assert social shaping of financial markets to promote long-term growth with minimum costs of living and doing business?

At least in the most badly indebted countries, European voters are waking up to an oligarchic coup in which taxation and government budgetary planning and control is passing into the hands of executives nominated by the international bankers’ cartel. This result is the opposite of what the past few centuries of free market economics has been all about.

Calidad democrática en la UE: Alemania - España | Tsuanmi extra 31 2012-2-18 lecturas de la crisis y la lucha de clases.

Manifestación contra la reforma laboral: Fotografías Barcelona. Jesús García Pastor

Tsunami 31 extra fin de semana 2012-2 18

Alemania – UE – España – Grecia

Aumenta significativamente el número de pobres entre las clases medias griegas. Se dobla el número de sucidios.

Traducción a través de Google del artículo de Der Speigel 14-2-12 “Misery in Athens: ‘Neu poors’ Grows from Greek Middel Class. Johannes Korge and Ferry Batzoglou

Artículo: Original en inglés.

El “corralito” español afecta ya a un millón de familias: Rebeca Mateos Herraiz. Periodismo Humano 17-2-12.

Ya son un millón las familias afectadas por los productos tóxicos que unos 50 bancos y cajas han comercializado de forma irregular entre sus clientes, especialmente entre personas de edad avanzada que buscaban completar su jubilación con los ahorros de toda una vida y que ahora los ha perdido

¿Rescate o secuestro? Miren Etxezarreta, Público 18-2-12

En una misma semana, una de las reputadas agencias de evaluación disminuye la calificación de la economía española –a pesar de haber aprobado una tiránica reforma laboral–; se nos repite que hay que realizar un recorte de 40.000 millones de euros en 2012 para cumplir nuestros compromisos fiscales, en el marco de unos dos puntos aproximadamente de recesión; nos avisan de que no se podrá cumplir la predicción del límite del 4,4% establecido para el déficit; nuestras máximas autoridades nos avanzan sin el menor reparo que la situación de los 5.400.000 parados no mejorará este año a pesar de una durísima reforma laboral que abarata sustancialmente el trabajo para los empresarios… ¿A dónde se pretende llegar?, ¿no nos están anticipando que es el trato a la griega lo que nos espera?

Está Alemania enamorada de sí misma: Cafe Steiner: José Ignacio Torreblanca, profesor de Ciencia Política en la UNED y director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations El País 17-2-12

Alemania opera en el siglo XXI con una cultura estratégica propia de los años 50 que a su vez se inspira en los años 30. Más que liderar, lo que querría es que la dejaran en paz y poder dedicarse a aquello que se le da bien: exportar y pasar desapercibido. ¿Enamorados de sí mismos? ¡Qué envidia! ¿Quién pudiera permitírselo?

Alemania tensa la cuerda griega: la salida del euro de Atenas ya no parece un escenario temido. Rafael Poch, La Vanguardia 17-2-12

Casi el 60% de los empresarios encuestados por la revista Manager declaran que Grecia debe abandonar el euro

La prensa alemana, especialmente la que más activa se mostró en su día lanzando el discurso que presenta a Alemania como víctima del euro y pagadora de Europa, va preparando a la opinión pública para una expulsión de Grecia.

“En el sur de Europa, y no sólo en Grecia, reina un ambiente amenazador que se dirige sobre todo contra Alemania”, se lee en Die Zeit, una rara excepción. “Casi setenta años después de la guerra, Alemania vuelve a ser vista como potencia enemiga”. “La política de austeridad impuesta por los mercados financieros y Angela Merkel tiene un precio: la desintegración de Europa, además de una larga depresión que a la larga acabará alcanzando a Alemania”, advierte.

Economía Ecológica

Una economía lenta para poner el planeta en forma: Antonio Cerrillo, La Vanguardia 19-2-12, habla de las ideas del economista Tim Jackson, profesor de la Universidad de Surrey, de Gran Bretaña, y que dirigió la Comisión para el Desarrollo Sostenible de este país (2004-2011). Jackson es autor del libro Prosperidad sin crecimiento – Icaria editorial -.

Son muchos los economistas que cuestionan la lógica de un crecimiento económico infinito e ilimitado, un principio sobre el que gira obsesivamente el anhelo de la recuperación económica, y lo contraponen a los límites que imponen los sistemas naturales. Entre ellos, Tim Jackson, un economista inglés que trabaja en identificar el ADN de las crisis económicas cíclicas: la espiral que encadena endeudamiento, consumismo desaforado y nueva deuda como antesala de recortes y desaceleración. El círculo virtuoso de la economía duradera sólo se activará si se ponen en marcha iniciativas intensivas en empleo basadas en actividades o tecnologías que generen pocas emisiones de carbono y que configuren otro paradigma de bienestar (Prosperidad sin crecimiento, Icària Editorial).

Calidad democràtica en España

Violencia policial y política en Valencia: Cas Institut Lluís Vives

Observad la deplorable, desmesurada, e incalificable actuación policial

Esta es la policía que tenemos y esta la calidad democrática que garantiza: apañados estamos!

Una madre explica los hechos y denuncia los procedimientos policiales que se presentaron en su casa pasada la medianoche

Mónica Oltra, de ‘Compromís’, “carga” contras las abusivas, brutales e injustificables actuaciones policiales de Valencia, responsabilidad de la Delegada del Gobierno.

Jóvenes de entre 12 y 17 años, menores, años han sido apaleados, intimidados y fichados sin estar acompañados de sus padres.

Procomún: los bienes comunes |Tsunami 30 2012-2-17 Lecturas de la crisis y la lucha de clases.

¿Cómo frenar el saqueo de los bienes comunes?

Procomún

Límites a las privatizaciones: Ugo Mattei, Profesor de Derecho Internacional Comparado en el Hastings College of the a Law de la Universidad de California, autor de Beni comuni. Un manifesto, Laterza, Bari-Roma, 2011.

La conciencia política de la expropiación o del saqueo de los bienes comunes en el marco de las luchas actuales (por el agua, la universidad pública, la alimentación, contra las grandes obras que degradan los territorios) emerge a menudo de manera difusa, sin por ello desembocar en la elaboración de nuevas herramientas teóricas capaces de representar dicha conciencia e indicar una dirección común para esas movilizaciones. La categoría de los bienes comunes es llamada a cumplir esta nueva función constitucional de protección de lo público frente al Estado neoliberal y el poder privado.

Esta noción dio un salto cualitativo cuando, en 2009, la economista norteamericana Elinor Ostrom recibió el premio Nobel de Economía por sus trabajos sobre los commons y, en particular, por su libro La gobernanza de los bienes comunes (4).

Desarrollo sostenible y la tragedia del procomún. Elinor Olstrom

Elinor Ostrom explica como a lo largo de la historia las personas se han organizado de manera comunal para gestionar y usar juntos recursos naturales de manera sostenible duante periodos de tiempo largos, creando una gran diversidad de instituciones que se corresponden con la complejidad y la diversidad de los ecosistemas de los que forman parte.

Qué es el Procomún: Antonio Lafuente. (@alafuente) es investigador del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CSIC) en el área de estudios de la ciencia. 2011.

Procomún, ética hacker e inteligencia colectiva. Universidad de Buenos Aires 2009

Laboratorio de Procomún: CSIC 2008

La revolución cultural del procomún: Antonio Fraguas El Pais 28-12-11

Libros, discos y festivales dan cuerpo a una teoría que cuestiona la propiedad intelectual y considera las obras de creación bienes pertenecientes a la comunidad

Calidad democrática, derecho a la huelga y telefonía móvil | Tsunami 29 2012-2-16 | Lecturas de la crisis y la lucha de clases

Calidad democrática

¿Quién desacredita a España?: Vicenç Navarro, Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra. Publico 16-2-12

A mí la decisión del Tribunal Supremo me repugna y no respeto ni el dictamen ni los miembros del Tribunal Supremo que aceptaron la acusación de Falange, herederos del partido que asesinó a miles y miles de españoles (120.000 de los cuales permanecen desaparecidos) en contra del juez Garzón, quien quiso averiguar las responsabilidades de la dictadura en tal desaparición (como instruye y ordena el Consejo de Derechos Humanos de la ONU), colaborando incluso, en el caso del juez Varela a preparar la acusación. Y también desprecio a los miembros del Tribunal Supremo que están prevaricando y participando en el linchamiento a Garzón.

En cuanto a acatarla, es una medida que el ciudadano puede o no escoger hacerlo. La desobediencia civil es un elemento del comportamiento democrático que ha hecho progresar la democracia enormemente. Sin desobediencia civil, los negros en EEUU estarían viajando todavía hoy en la parte trasera del autobús.

La policía agrede a estudiantes hoy 16-2-12 en Valencia.

Crisis UE- España – Grecia

Sentencia de muerte para Grecia: Mike Whitney. Counterpunch. Traducido para Rebelión por Sinfo Fernández.

El periódico griego Athens News publica hoy el contenido del memorándum impuesto a Grecia por la UE, el FMI y el BCE.

La lectura del contenido resultan tan aterradora que Mike Whitney ha escrito para Counterpunch, una de las webs progresistas de los EEUU, el artículo que se detalla a continuación. Podéis leer el escrito original de Athens News clicando aquí

Lectura del memoràndum por Mike Whitney para Counterpunch

“El gobierno estará dispuesto a poner a la venta las partes que aún conserva en las empresas de propiedad estatal si fuera necesario para alcanzar los objetivos de privatización. El control público se limitará solo a los casos de la infraestructura de las redes más vitales”.

En lugar de proporcionar ayuda fiscal para que Grecia pueda cumplir sus objetivos presupuestarios y pueda salir de nuevo a flote, la troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) está utilizando la crisis para robar los vitales activos estatales y entregárselos a las corporaciones amigas. El MOU está abriendo nuevas avenidas a la explotación y al saqueo. Y hay más:

“El gobierno no propondrá ni establecerá medidas que puedan lesionar las normas del libre movimiento de capitales. Ni el Estado ni ninguna otra entidad pública firmarán acuerdos con accionistas con la intención o el efecto de entorpecer el libre movimiento de capital o influir en la gestión o control de las compañías. El gobierno no iniciará ni introducirá ningún tope en las votaciones o adquisiciones, y no establecerá ningún derecho de veto desproporcionado o injustificable ni cualquier otra forma de derechos especiales en las compañías privatizadas.”

Sueldos de banqueros y otros especímenes. Juan Francisco Martín Seco. Consejo editorial Público. 16-2-12

Ciertos sueldos son impúdicos, tanto si reciben, como si no, sus empresas ayudas directas. No hay mercado ni ley económica que pueda justificarlos. Una sociedad que los permite es una sociedad enferma. Se dirá que al ser compañías privadas, el Gobierno no puede limitarlos. Sí que puede, sólo necesita, por ejemplo, establecer en estos escalones de renta del IRPF un tipo marginal tan alto como sea preciso.

En Europa la gran depresión fue mala, pero esta es peor. Paul Krugman. El País 16-2-12

Cuando dos de las cuatro grandes economías europeas tienen peores resultados que en la Gran Depresión, al menos en lo que se refiere al PIB, y son tres de cinco si cuentan a España, ¿no creen que los defensores de la austeridad deberían plantearse que, posiblemente, van por mal camino?

Baviera exige nuevo pacto fiscal: Rafel Poch. La Vanguardia 12-2-12.

Los land alemanes más ricos se rebelan contra Berlín.

Angela Merkel, que está regando Europa de austeridad sin que le crezcan las flores, comienza a ser regada por sus propios compañeros de coalición: si ella dice que los alemanes no deben pagar por la supuesta siesta de los griegos, los bávaros dicen que no quieren pagar la siesta de Berlín. En la Europa de la austeridad, el debate ha llegado a los fondos de compensación interalemanes.

Recuperamos en un día com hoy la informació relativa al discurso del antiguo Canciller alemán, Helmut Schmidt en el Congreso del Partido Socialdemócrata Alemán SPD, el dia 3-12-11. Informació de Rafel Poch para la Vanguardia 4-12-11

Crucial discurso del nonagenario patriarca socialdemócrata en el congreso del SPD. condenando el ‘espíritu nacional de matón alemán’ del gobierno Merkel

Congreso Mundial de Telefonía:

Es trágico que los medios critiquen el derecho a la huelga que quieren ejercer los trabajadores de TMB (metro y autobuses de Barcelona) y no se planteen en cambio los verdaderos problemas que la telefonía móvil causa en el mundo. Dicen los medios y las “autoridades” políticas, que el congreso revienta uno de los acontecimientos más importantes para el futuro económico de Barcelona. No se detienen sin embargo, en analizar el pasado reciente, el presente y el futuro del Congo por causa de disponer de las más importantes reservas de coltán, el mineral compuesto por columbita y tantalio imprescindible para la telefonía móvil y otras tecnologías de vanguardia. El Congo ha sido condenado a la guerra y al retraso social por disponer de recursos suficientes como para ser próspero, algo que el mundo autoproclamado desarrollado no quiere admitir si sale perjudicado.

Contrariamente a lo que sería de desear, que el congreso de telefonía debatiera como evitar el expolio y que los congoleños tengan derecho a la prosperidad, se propone el debate – engaño – público de discutir si los trabajadores del transporte tienen derecho a la huelga o no, mientras la patronal, que con el PP se ha puesto alas, pide la revisión de la ley de huelga del 79.

Ciudadanas-os, si admitimos que se pongan trabas a las huelgas del transporte porque causan molestias a los usuarios, cuando queramos protestar por nuestros propios problemas, será tarde y quizá imposible.

Recomendamos la lectura del poema de Martin Niemöller atribuido y popularizado por Bertold Brecht.

Os invitamos asmismo, a ver algunos de los vídeos que SICOM ha realizado o promovido alrededor del problema del coltán y la telefonía móvil.

Sangre en el Móvil

Oro Gris: segundo premio en el 1er Concurso Cooperació en Moviment

Coltan: Sang al Mòbil

Los ‘minerales de Sangre siguen malditos’: Gonzalo Fanjul. Goma. El País 14-2-12

Los minerales de los Kivus salen de la RDC a través de los comptoirs (mostradores, en francés) de Goma y Bukavu. Los comptoirs son empresas registradas legalmente que compran los minerales a las minas o a intermediarios y los exportan a empresas internacionales, que los funden y refinan y los dejan listos para su uso industrial.

El Coltán se usa para fabricar:

  • Teléfonos celulares
  • Motores de jet
  • Cohetes
  • Herramientas para cortar
  • Lentes de cámaras
  • Película para rayos X
  • Impresoras de inyección de tinta
  • Dispositivos de audición
  • Sistemas airbag
  • Sistemas de ignición y control de autos
  • Consolas de juegos
  • Cámaras de video

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