Libia | Lybia | Líbia| Gaddafi | Khadafi | Gadafi. Artículos de opinión | África

Gadafi de principio a fin (y la agenda de la OTAN): Vijay Prashad, catedrático de Historia del Sur de Asia y director de Estudios Internacionales en el Trinity College de Cambridge, Harford, CT. Su último libro publicado, The Darker Nations: A People’s History of the Third World, ganó el Premio Muzaffar Ahmad de 2009.  Sin Permiso, 23-10-11.

El islamismo avanza de nuevo en la nueva Libia: Juan Miguel Muñoz, El País 2-11-11

¿África Ahora? ¿Por qué no? - Juan Gelman, es un poeta y periodista argentino. Premio Cervantes 2007. Página 12, 30-10-11

Artículos más antiguos

De la “primavera verde” a la “democracia islámica”. Adrian Mc Liman, analista política internacional 28-11-11

Libia, asuntos de guerra sucia. - Relaciones entre la guerra – revolución y los negocios internacionales (oro – petróleo – activos financieros)
Peace Reporter 25-8-11: Traducido por Rebelión.
Enrico Piovesana

Porta a l’esperança
El Punt Avui 25-8-11
Antoni Segura Mas
Puerta a la esperanza: Versió Google en castellà

Una posguerra difícil
Público 27-8-11
Enrique Vega: “El éxito en la resolucion de conflictos depende de unos objetivos claros y factibles”

La rebelión libia y la paz de los colonialistas
Sin Permiso 29-8-11
Guillermo Almeyra: entrevista

Los rebeldes de la CIA en Libia: los mismos terroristas que mataron tropas de Estados Unidos y la OTAN en Irak

Webster G. Tarpley, Ph.D
Traducción de Umberto Mazzei, Ginebra
24 de marzo 2011

Más artículos sobre Libia

CONTINGUTS MÓN OBERT del 22.10.11 Ràdio l’Hospitalet, 96.3 FM, i podcasts

Aquesta setmana s’han produït dues notícies històriques. D’una banda, l’anunci d’ETA de posar fi a la lluita armada. De l’altre, la mort del dictador Muammar al Gaddafi.


Continuar llegint: CONTINGUTS MÓN OBERT del 22.10.11 Ràdio l’Hospitalet, 96.3 FM, i podcasts

el futuro de Libia: Al Qaeda, La CIA, el petróleo, el gas, el oro y los activos financieros

Artículos – Articles

Libia, asuntos de guerra sucia. - Relaciones entre la guerra – revolución y los negocios internacionales (oro – petróleo – activos financieros)
Peace Reporter 25-8-11: Traducido por Rebelión.
Enrico Piovesana

Porta a l’esperança
El Punt Avui 25-8-11
Antoni Segura Mas
Puerta a la esperanza: Versió Google en castellà

Una posguerra difícil
Público 27-8-11
Enrique Vega: “El éxito en la resolucion de conflictos depende de unos objetivos claros y factibles”

La rebelión libia y la paz de los colonialistas
Sin Permiso 29-8-11
Guillermo Almeyra: entrevista

Gaddafi resiste cruelmente, pero esta revolución árabe democrática dista de haber concluido

David Hirst, corresponsal britànico

Sin permiso 27/02/11

El mundo tiene aún que fijar un término convenido para los grandes acontecimientos que se desarrollan por todo Oriente Medio. Andaba yo en lo profundo de la campiña francesa, perdido y con el Servicio Internacional de la BBC que se iba y venía en la radio tarde por la noche y temprano por la mañana durante su ultimísima e impresionante fase egipcia. Pero pronto me persuadí de que la designación que le adjudicó en un artículo de Le Monde Gilles Kepel, el conocido especialista en fundamentalismo islámico, se demostraría tan capaz de compendiarla con precisión como la mejor. Él la denominó la “revolución democrática árabe”.

Es indudablemente, globalmente árabe. En el momento en que en un país árabe, Túnez, prendió la chispa, se encendió un fuego, un contagio, en el que todos los árabes al instante depositaron su esperanza –y sus engendradores misteriosos en su origen parecen haberlo comprendido o incluso planeado- de que se extendiera a toda la “nación árabe”. Todos se reconocieron en las aspiraciones del pueblo tunecino, y la mayoría parecían verse poseídos por la creencia de que si un pueblo árabe podía alcanzar lo que todos habían ansiado durante largo tiempo, también podrían los demás.

Va de suyo que es evidentemente democrática. A buen seguro, otros factores, sobre todo los socioeconómicos, la han avivado enormemente, pero la concentración en este aspecto singular, la práctica ausencia de otros lemas de facción o ideológicos ha sido llamativa. Ciertamente, tan llamativa que dicen ahora algunos, este surgimiento de la democracia como ideal y fuerza políticamente movilizadota equivale nada menos que a una “tercera vía” en la historia árabe moderna. La primera fue la del nacionalismo, nutrida por la experiencia del dominio colonial europeo y todo su legado, desde el desgüazamiento de la “nación árabe” a la creación de Israel, y la continuada voluntad posterior de Occidente de dominar y configurar la región. La segunda, que consiguió verdadero poder sólo en el Irán no árabe, fue el “Islam político”, nutrido por el fracaso del nacionalismo.

Y es doblemente revolucionaria. Primero, en la conducta misma de la propia revolución y la absoluta novedad y creatividad de una juventud apolítica y con estudios, la cual, merced a disponer de la Red como herramienta, la encendió. En segundo lugar, y más convencionalmente, en la profundidad, la escala y lo repentino de la transformación dentro de un vasto orden existente que parece manifiestamente destinado a quebrarse.

Árabe, sí, pero no el sentido de que los árabes vayan otra vez por su lado. Todo lo contrario. Ningún otro conjunto político ha hecho alarde durante tanto tiempo de una colección tal de dinosaurios, esos empedernidos supervivientes de una era anterior, totalitaria, ningún otro se perdió las oleadas de “poder del pueblo” que barrieron el imperio soviético y los despotismos de América Latina, Asia y África. Al congregarse por fin en torno a este valor hoy universal pero esencialmente occidental llamado democracia, se reincorporan de hecho al mundo, poniéndose al día con la historia que les había dejado atrás.
Si fue en Túnez donde la celebrada “calle árabe” se movió primero, el país que -aparte del que a cada uno le es propio- esperaban los árabes de todas partes que se moviera a continuación fue Egipto. Eso sería equivalente a una garantía virtual de que terminaría por llegarles a ellos. Pues, siendo el más fundamental, populoso y prestigioso de los estados árabes, Egipto fue siempre un modelo, a veces un gran agente del cambio, para toda la región. Durante la época nacionalista, después de que el presidente Nasser derribara la monarquía en 1952, fue cuando desempeñó de un modo más espectacular ese papel. Pero en un plazo más largo y tranquilo, fue también progenitor principal, gracias a la creación de los Hermanos Musulmanes, del “Islam político” que hoy conocemos, incluida – tanto en su base teórica como substancialmente en su personal– la yijad global y Al Qaeda que iban a convertirse en sus descendientes pervertidos y fanáticos.

Pero en tercer lugar, y con la máxima actualidad, fue también el primer y más influyente ejemplo de aquello de lo que, casi sesenta años más tarde, trata la revolución democrática árabe. Nasser buscaba la “auténtica democracia”, que juzgaba la más indicada para las metas de su revolución. Pero, a despecho de todos sus arreos democráticos, la suya fue en realidad una autocracia dirigida por los militares, si bien populista, desde sus mismos inicios; con los años sufrió enormes cambios de ideología, política y reputación, pero reteniendo siempre sus estructuras básicas, degeneró a un ritmo constante en esa versión empeorada, artrítica, profundamente opresiva e inmensamente corrupta de su yo original que presidía Hosni Mubarak. Con variantes locales, el sistema se repetía en la mayoría de las autocracias árabes, especialmente en aquellas antaño revolucionarias como la suya, pero también en las monarquías tradicionales más antiguas.

Y efectivamente, la “calle” de Egipto se movió con presteza y de un modo en nada parecido a la forma salvaje y violenta que siempre tienden a imaginar las mentes preocupadas. Como expresión amplia y manifiestamente auténtica de la voluntad popular, cumplió un primer estadio crucial de lo que seguramente figura como uno de los alzamientos más ejemplares y civilizados de la historia. Los egipcios se sienten renacidos, el mundo árabe tiene de nuevo a Egipto, “madre del mundo”, en la más alta estima. Y finalmente – después de muchas astutas evasivas mientras esperaban a ver si el faraón, pilar máximo durante treinta años de su Oriente Medio, había caído de verdad – el presidente Obama y otros les otorgaron el tributo oficial de Occidente.

Estos aplausos suscitan la gran pregunta: si los árabes se reincorporan ahora al mundo, ¿qué significa esto para el mundo? La adopción de un valor fundamentalmente occidental, ¿los hará naturalmente receptivos a las políticas o recomendaciones occidentales? Probablemente no. La democracia misma, por no hablar del resentimiento árabe por el prolongado historial de sostén de Occidente al viejo orden despótico, influirán en su contra.

Hablando en términos prácticos, la “tercera vía” de los árabes sólo significa que la democracia, un concepto político neutral en si mismo, servirá a partir de ahora de entrada para la conducción de su política. No significa suplantar a las primeras dos vías. Pues las políticas de estas dos no pueden sino persistir en la tercera. El islamismo, gran pesadilla de Occidente, seguirá ahí. Un orden democrático encontrará que es imposible, por si mismo o en nombre de otros, hacer lo que hizo Nasser en el orden despótico: ejecutar a algunos dirigentes de los Hermanos Musulmanes y reprimir severamente a sus partidarios. Está destinado a darles acomodo, cediéndoles abierta y electoralmente su verdadero peso en los asuntos árabes, junto al de otros movimientos que compitan con ellos.

El nacionalismo, antaño la otra pesadilla de Occidente, será uno de ellos, y muy probablemente, dado el papel no precisamente glorioso de los Hermanos Musulmanesen la rebelión, ganará algo del terreno que comenzó a perder seriamente frente a los islamistas tras la demoledora derrota árabe de 1967.

Un elemento clave, quizás el elemento clave de las estrategias norteamericanas en Oriente Medio, profundamente dañadas, se ha centrado siempre en el conflicto árabe-israelí. Disponiendo islamismo y nacionalismo, por no mencionar a otras fuerzas políticas, de libertad de expresión, la democracia egipcia no querrá, no puede seguir desempeñando el papel, –absolutamente servil, si no francamente propio de traición, para muchos ojos árabes – que Mubarak llevó a cabo en nombre de EE.UU. e Israel. Queda por ver todavía qué importancia tendrá esta particular divergencia egipcio-norteamericana. Pero la mayoría de los israelíes lo consideran ya una calamidad en proceso de formación, con la irónica consecuencia de que “la “única democracia de Oriente Medio” a su manera es ahora la que encabeza alos que proclaman que nunca debería haber habido democracias para los árabes,

Pero todo esto es mirar al futuro. De momento, las cuestiones candentes se centrarán en dónde va a brotar la siguiente revolución árabe. Aunque la Europa de 1989 es el precedente más obvio, puede que los reyes y presidentes no caigan como el dominó que acabó con los Honecker y Ceausescu. Y tras Ben Ali y Mubarak, puede que no caigan otros de un modo tan fácil o tan bonito. Eso resulta ya patente en los dos últimos episodios, los más dramáticos, de la incesante turbulencia prodemocrática que ya agita a una buena media docena de países árabes. La monarquía de Bahrein, de doscientos años de antigüedad, puede que haya dado marcha atrás en un intento de diálogo y reconciliación, pero este régimen de minoría suní, que forma una piña, ya ha demostrado de qué tenacidad y dureza puede hacer gala frente a un levantamiento de su mayoría chií. Por lo que respecta a Libia, no puede haber muchas dudas de que, enfrentado a un levantamiento en su contra, el coronel Gadafi, el más cruel y caprichoso de los dictadores árabes, intentara hacer, a lo grande, lo que ha proclamado siempre que haría con cualquier opositor a su Gran Estado de las Masas Árabe Libio Socialista del Pueblo, (que ha durado 42 años) que consiste en “cortarlos en pedazos”.

Pero la mayoría de los regímenes son candidatos. Entre las pocas excepciones probables, quizás la más importante, y desde luego la más apta, se cuenta el Líbano, al que ahora he regresado. Siempre turbulento, siempre el más expuesto de los árabes a las consecuencias de lo que hacen otros árabes, podría parecer que está lógicamente destinado a ser el primero en desaparecer. Pero no es el caso: sobre todo porque, ejemplo único en la región, ha sido siempre una suerte de democracia.

David Hirst ha sido uno de los grandes corresponsales británicos y europeos en Oriente Medio, al estilo de Robert Fisk para The Independent de Londres o Tomás Alcoverro para La Vanguardia de Barcelona. Jubilado en la actualidad, trabajó en la región para The Guardian entre 1963 y 1997. Es autor de varios libros sobre el mundo árabe, como The Gun and the Olive Branch y Beware of Small States: Lebanon, Battleground of the Middle East.

Europa ha sido el principal exportador de armas a Libia

Desde 2005, España ha vendido armamento por 10,7 millones

D. BASTEIRO / I. ADURIZ BRUSELAS / MADRID
PÚBLICO 24/02/2011

Europa ha sido el principal suministrador de armas de Libia en los últimos años, según datos del Gobierno estadounidense. Entre 2006 y 2009, los países europeos vendieron al régimen de Gadafi armamento por 1.400 millones, mientras otras potencias como EEUU o China no mantuvieron ninguna relación comercial con el país.

El “fin inmediato del uso de la fuerza” que ayer exigió Bruselas sólo llegará a Libia cuando se dejen de apretar gatillos europeos. La UE concedió en 2009 licencias para exportar hasta 343 millones de euros en armas al régimen de Gadafi, según datos del mes pasado.

En 2003, la ONU levantó el embargo a la exportación al régimen de Gadafi

Italia y Alemania fueron los países que autorizaron un volumen mayor de exportaciones, aunque los datos no son públicos en casi ningún país. El primero concedió licencias para exportar aviones militares, incluyendo aeronaves de asalto y material asociado, por 107 millones de euros. Alemania, por su parte, lidera la venta de material de interceptación electrónica, con 43 millones, seguida de Reino Unido, con 20. Unos meses antes de las protestas, Reino Unido autorizó la exportación de rifles para francotiradores.

Un vídeo de YouTube muestra a civiles libios exhibiendo un lanzaproyectiles presuntamente perteneciente a mercenarios enviados por Gadafi. Su aparición ha provocado el escándalo en Bélgica, base de la empresa FN Herstal, probablemente la proveedora. La compañía envió un pedido a Trípoli por valor de 11,5 millones. A cambio, Gadafi recibió 367 rifles, 367 pistolas, 50 pistolas de lujo, 30 pistolas ligeras, 22.000 granadas y más de un millón de cartuchos de munición, además de armas semiautomáticas y antidisturbios.

Los datos hechos públicos por la UE tan sólo unas semanas antes del estallido de las revueltas, indican que Malta vendió en 2009 a Libia armas por 79 millones, algo que el Ministerio de Exteriores negó rotundamente asegurando que en realidad fue Italia quien las fabricó.

El Gobierno español reconoce que vendió a Libia lanzagranadas

Competición por los contratos

Distintas fuentes europeas apuntan a una competición por los contratos desde 2003, cuando la ONU levantó el embargo a la exportación de armas. Ese año Libia dejó de ser un apestado en la comunidad internacional para convertirse en un aliado en la lucha contra el terrorismo y la inmigración ilegal.

A raíz de las protestas, varios países han exigido a sus empresas que paralicen sus encargos. También España, que desde 2005 ha vendido a Libia armas por 10,7 millones de euros, según las cifras que maneja la Secretaría de Estado de Comercio. El Gobierno no especifica cuántas armas se vendieron, ni cuáles fueron. Sí contempla, en cambio, el importe de la venta y la categoría del armamento exportado. Según estas cifras, en 2006, España vendió a Gadafi armas de cañón “con un calibre igual o superior a 20 mm” por valor de 25.953 euros. Dos años más tarde, empresas españolas exportaron material clasificado como “bombas, torpedos o cohetes” por más de tres millones de euros. Según fuentes de Comercio eran “lanzagranadas”.

Los últimos datos conocidos, correspondientes al primer semestre de 2010, apuntan a que España exportó en ese periodo piezas de aeronaves militares por 3,3 millones y equipos de visión nocturna por otros 3,5. Las empresas españolas se habían comprometido con las autoridades libias para la venta de otros dos visores nocturnos, pero Comercio ya ha iniciado el procedimiento de revocación de esas licencias.

Según la Ley 53/2007, las ventas serán denegadas cuando el país de destino se vea involucrado en cualquier tipo de enfrentamiento armado, o cuando haya constancia de que pueda vulnerar los derechos humanos.

Vídeo dónde se observa el uso por civiles de armas de fabricació belga: armas fabricadas por FN Herstal

Impulsat per

Amb el suport de

Arxiu de videos

Facebook

Twitter