Evo Morales en Catalunya - Barcelona -: comunicando el cambio

El president de Bolívia, Evo Morales, va participar, a Barcelona, en els actes de “Comunicant el canvi”, amb què vol donar a conèixer la feina del seu govern arreu del món. Aquí recollim la part final de la seva intervenció, el diumenge 10 de desembre, al Centre de Convencions Internacionals.

Cooperació Internacional Ajuntament de l’Hospitalet

SICOM, Solidaritat i Comunicació

el futuro de Libia: Al Qaeda, La CIA, el petróleo, el gas, el oro y los activos financieros

Artículos – Articles

Libia, asuntos de guerra sucia. - Relaciones entre la guerra – revolución y los negocios internacionales (oro – petróleo – activos financieros)
Peace Reporter 25-8-11: Traducido por Rebelión.
Enrico Piovesana

Porta a l’esperança
El Punt Avui 25-8-11
Antoni Segura Mas
Puerta a la esperanza: Versió Google en castellà

Una posguerra difícil
Público 27-8-11
Enrique Vega: “El éxito en la resolucion de conflictos depende de unos objetivos claros y factibles”

La rebelión libia y la paz de los colonialistas
Sin Permiso 29-8-11
Guillermo Almeyra: entrevista

Libia y el mundo del petróleo

Noam Chomsky (Filadelfia, Estados Unidos, 1928), lingüista, filósofo, escritor y analista político considerado todo un referente intelectual para la izquierda alternativa y los movimientos antiglobalización de todo el mundo.

Artículo escrito en Rebelión

La privatización del planeta: ¿es el mundo demasiado grande para caer?. Noam Chosky

Artículo escrito en Público 17-4-11

El mes pasado llegó a su fin el juicio al expresidente liberiano Charles Taylor en el tribunal internacional sobre los crímenes de la guerra civil en Sierra Leona.

El fiscal general, el profesor de Derecho estadounidense David Crane, informó a The Times de Londres que el caso estaba incompleto: los fiscales pretendían encausar a Muamar Gadafi, quien, dijo Crane, “era el responsable final de la mutilación o el asesinato de 1,2 millones de personas”.

Pero ese encausamiento no se produjo. Estados Unidos, Reino Unido y otros intervinieron para bloquearlo. Al preguntarle por qué, Crane dijo: “Bienvenido al mundo del petróleo”.

Otra víctima reciente de Gadafi fue sir Howard Davies, el director de la London School of Economics, quien renunció después de que salieran a la luz pública los lazos de la escuela con el dictador libio.

En Cambridge, Massachusetts, el Monitor Group, una firma de consultoría fundada por profesores de Harvard, fue bien remunerada por servicios tales como publicar un libro para llevar las palabras inmortales de Gadafi al público “en conversación con famosos expertos internacionales”, junto con otros esfuerzos “para mejorar la apreciación internacional de Libia (la de Gadafi)”.

El mundo del petróleo rara vez está lejos en el telón de fondo en asuntos que conciernen a esta región.
Por ejemplo, cuando las dimensiones de la derrota estadounidense en Irak ya no podían ocultarse, la retórica fue desplazada por el anuncio sincero de objetivos políticos. En noviembre de 2007, la Casa Blanca emitió una Declaración de Principios que insistía en que Irak debe conceder acceso y privilegio indefinidos a los invasores estadounidenses.

Dos meses después, el presidente George W. Bush informó al Congreso de que rechazaría la legislación que limitaba el emplazamiento permanente de las fuerzas armadas estadounidenses en Irak o “el control de Estados Unidos de los recursos petroleros de Irak”; demandas que tendría que abandonar poco después ante la resistencia iraquí.
Los levantamientos en el mundo árabe ofrecen una guía útil sobre el comportamiento de Occidente con los países que tienen petróleo. Al dictador rico en carburante que es un cliente fiable se le da rienda suelta. Hubo poca reacción cuando Arabia Saudí declaró el 5 de marzo: “Las leyes y las regulaciones del reino prohíben todo tipo de manifestaciones, marchas y concentraciones, así como su convocatoria, ya que van contra los principios de la Sharia y las costumbres y tradiciones saudís”. El reino movilizó a las fuerzas de seguridad, que aplicaron rigurosamente la prohibición.

En Kuwait, fueron sofocadas pequeñas manifestaciones. El puño de hierro golpeó en Bahrein después de que fuerzas militares encabezadas por Arabia Saudí intervinieran para garantizar que la monarquía suní minoritaria no se viera amenazada por las llamadas a las reformas democráticas.

Bahrein es sensible no sólo porque alberga a la Quinta Flota de Estados Unidos, sino también porque colinda con áreas chiíes de Arabia Saudí, donde está la mayor parte del petróleo del reino. Resulta que los recursos energéticos primarios del mundo se localizan cerca del norte del Golfo Pérsico (o Golfo Arábigo, como a menudo lo llaman los árabes), en gran medida chií, una potencial pesadilla para los planificadores occidentales.

En Egipto y Túnez, el levantamiento popular ha conseguido victorias impresionantes, pero, como informó la Fundación Carnegie, los regímenes permanecen y “al parecer están decididos a frenar el ímpetu prodemocrático generado hasta ahora. Un cambio en las élites gobernantes y el sistema de gobierno sigue siendo un objetivo distante”.
Libia es un caso diferente, un Estado rico en petróleo dirigido por un dictador brutal, que es poco fiable: un cliente digno de confianza sería mucho más preferible. Cuando estallaron las protestas no violentas, Gadafi actuó rápidamente para aplastarlas.

El 22 de marzo, mientras las fuerzas de Gadafi convergían en la capital rebelde de Bengasi, el principal asesor sobre Oriente Próximo del presidente Barack Obama, Dennis Ross, advirtió de que si había una masacre, “todos nos culparían a nosotros por ello”, una consecuencia inaceptable.

Y Occidente, ciertamente, no quería que Gadafi aumentara su poder e independencia sofocando la rebelión. Estados Unidos apoyó a la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU para crear una “zona de exclusión aérea”, que sería puesta en práctica por Francia, Reino Unido y Estados Unidos.

La intervención evitó una probable masacre pero fue interpretada por la coalición como la autorización para el apoyo directo a los rebeldes. Se impuso un alto el fuego a las fuerzas de Gadafi, pero se ayudó a los rebeldes a avanzar hacia el Oeste. En poco tiempo conquistaron las principales fuentes de producción petrolera de Libia, al menos temporalmente.

El 28 de marzo, el periódico en árabe con sede en Londres Al-Quds Al-Arabi advirtió de que la intervención dividiría Libia en dos estados: “Un Este rico en petróleo y en manos de los rebeldes y un Oeste encabezado por Gadafi y sumido en la pobreza. Dado que los pozos de petróleo han sido asegurados, podríamos encontrarnos ante un nuevo emirato petrolero libio, escasamente habitado, protegido por Occidente y muy similar a los emiratos del Golfo”. La alternativas es que la rebelión respaldada por Occidente siga adelante hasta eliminar al irritante dictador.

Se arguye comúnmente que el petróleo no puede ser un motivo para la intervención porque Occidente tiene acceso al combustible bajo el régimen de Gadafi, lo cual es cierto pero irrelevante. Lo mismo pudiera decirse sobre Irak bajo el régimen de Sadam Hussein, o sobre Irán y Cuba.

Lo que Occidente busca es lo que Bush anunció: el control o, al menos, clientes dignos de confianza y, en el caso de Libia, el acceso a enormes áreas inexploradas que se espera sean ricas en petróleo. Documentos internos británicos y estadounidenses insisten en que el “virus del nacionalismo” es el mayor temor, ya que podría engendrar desobediencia.

La intervención está siendo realizada por las tres potencias imperiales tradicionales (aunque podríamos recordar –los libios presumiblemente lo hacen– que, después de la Primera Guerra Mundial, Italia llevó a cabo un genocidio en el este de Libia).

Las potencias occidentales están actuando en virtual aislamiento. Los estados en la región –Turquía y Egipto– no quieren participar, tampoco África. Los dictadores del Golfo se sentirían felices de ver partir a Gadafi; pero, incluso atiborrados de las armas avanzadas que se les entrega para reciclar los petrodólares y asegurar la obediencia, apenas ofrecen más que una participación simbólica. Otros países mantienen una posición similar: India, Brasil e incluso Alemania.

La Primavera Árabe tiene raíces profundas. La región ha estado en ebullición durante años. La primera de la ola actual de protestas empezó el año pasado en el Sáhara Occidental, la última colonia africana, invadida por Marruecos en 1975 y retenida ilegalmente desde entonces, de manera similar a Timor Oriental y a los territorios ocupados por Israel.
El pasado noviembre, una protesta no violenta fue sofocada por fuerzas marroquíes. Francia intervino para bloquear una investigación del Consejo de Seguridad sobre los crímenes de su protegido.

Luego se encendió una llama en Túnez que desde entonces se ha extendido para convertirse en una conflagración.

La clave está en el Golfo: más “bótox”, menos democracia.

Món Obert 2.04.10

ARTICLE SICOM -AEREN: Josep Cabayol, Daniel Gómez, Frederic Pahisa

Las revoluciones en el mundo árabe han sido bendecidas desde el primer momento por la opinión pública del mal llamado mundo occidental que las ha convertido en su gran esperanza. Hasta tal punto ha sido así, que ha obligado a más de un gobierno – Francia a la cabeza – a cambiar sus políticas de apoyo a los dictadores. Ante las revueltas en Túnez, París optó de entrada por ofrecer apoyo a la represión sugiriendo el envío de gendarmes que mejoraran la capacidad de represión de la policía de Ben Alí. Después mutó y se puso al frente de la manifestación. El cambio provocó que el Elíseo sintiera temblores en sus pies cuando se produjo la revuelta en Libia. Sus intereses energéticos estaban pactados con el dictador Muammar Gadafi y por tanto sujetos a una paradoja: mantenerlos significaba enfrentarse a su opinión pública, con las consecuencias electorales que conlleva, y denunciarlos suponía perder el control sobre los recursos energéticos – gas y petróleo – que mantiene a través de las compañías francesas que los explotan. El Elíseo, sibilino, optó por la tercera vía: apoyar a los insurgentes y convertirse en el adalid de la democracia en el norte de África. De ganar, el nuevo gobierno reconocería los esfuerzos franceses premiándolo con el control de los hidrocarburos. Italia, – Berlusconi – de paso, perdería su papel preponderante en Libia y las compañías energéticas francesas – Total – desplazarían a su competidora ENEL.

Un obstáculo se interponía en el diseño de la nueva “grandeur” en África del Norte: los Estados Unidos. Washington, que sí controla el modelo de cambio en Egipto a través del trato de favor que recibe el ejército de El Cairo y su complejo militar- industrial, no extrae hidrocarburos en Libia, aunque sí está presente en los nuevos y prometedores campos donde se busca petróleo y gas. Eran necesarias dos cosas: convencer al presidente Obama de que el liderazgo político en el Norte de África debía asumirlo la UE con Francia a la cabeza y garantizarle que con el gobierno que surgiría del “cambio”, Washington degustaría el pastel energético libio. (Italia otra vez fuera).

Y así se hizo, pero con una condición: los países árabes del área del Golfo Pérsico debían ser considerados intocables quedando además, bajo la tutela y control de los Estados Unidos.

Cuando surgieron las revueltas en Bahrein el trato se puso de manifiesto. Tropas del Consejo de Cooperación del Golfo -1.000 de Arabia Saudita y 500 de Emiratos Árabes Unidos – entraron en Bahrein para apoyar al dictador y reprimir a los manifestantes. Una auténtica intervención extranjera al margen de Naciones Unidas. Europa y los Estados Unidos sin embargo, llamaron a la moderación, es decir, permitieron la represión a cargo de tropas extranjeras, con tan solo algún que otro aspaviento diplomático.

¿Qué diferencia hay entre Libia y Bahrein?

Dos hechos distinguen a ambos países: la importancia geoestratégica de los yacimientos de hidrocarburos en el Golfo Pérsico y la composición de la población. Bahrein es un país de mayoría chiíta – 70% – gobernado por la minoría sunita. Bahrein está en el estrecho de Ormuz, frente a las costas de Irán, el enemigo número uno en Oriente Medio para el “statu quo” occidental, y alberga la quinta flota de los Estados Unidos. Y en el conjunto de la población del Golfo – si incluimos Irán – la comunidad chiíta supera a la sunita que sin embargo es quién gobierna en todos los países excepto en Teherán. Por otra parte, más de la mitad (56,6%) de las reservas de petróleo mundiales se encuentran en el Golfo Pérsico. Con Irán descontrolado e Irak en conflicto, Arabia Saudita y demás países de la península arábiga son la garantía más importante de producción y suministro para Occidente. Además, y no debemos olvidarlo por su importancia, los países del Golfo acumulan divisas con la venta de petróleo que después usan a través de los fondos soberanos para comprar deuda emitida por los países occidentales, acudir al rescate de entidades financieras con problemas o comprar paquetes de acciones de empresas. En otras palabras, los dictadores dirigentes de los países del Golfo Pérsico son la garantía de que la sangre energética y monetaria continuará fluyendo hacia el corazón y el cerebro de occidente.

Libia no es relevante. Gaddafi es sacrificable, homicida, estrambótico y antipático, y en consecuencia, substituible por un gobierno afín a los intereses europeos y norteamericanos, que facilite el acceso a los recursos y se someta a las condiciones que establezcan los organismos económicos multilaterales que trabajan a favor de la supremacía occidental: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional… Libia precisará fondos económicos para su reconstrucción y las condiciones serán draconianas: libre mercado, libre acceso de las empresas occidentales a los recursos energéticos, contención de los precios del petróleo…, a cambio de dinero que directa o indirectamente fluirá desde el Golfo.

¿Podrán todos los países árabes llevar a cabo su revolución?

Según los parámetros estratégicos de Washington y Bruselas, no. Podrán todos aquellos países en los que los cambios no alteren el flujo de intereses que circulan hacia Occidente. No habrá cambios – revoluciones – en el Golfo; sí se prevén en cambio en los estados que hayan sido incluidos en el eje del mal o sean potenciales aliados de Teherán.

Siria está en el punto de mira, es objetivo preferente. La dictadura sirve perfectamente a la propaganda del mal llamado primer mundo. Bashar-al-Assad acumula razones objetivas suficientes para ser derrocado, sustituido por un gobierno democrático surgido a través de las elecciones e incluso juzgado en la Corte Penal Internacional. Si añadimos que el país es de mayoría sunita pero gobernado por la familia Assad en connivencia con las minorías alauita y chiíta, será fácil convencer de las bondades de su caída.
Ahora bien, ¿qué pasará con otros movimientos en otras partes? No se permitirán si alteran el orden (interés) internacional imperante. Por poner un ejemplo: se dice que en Marruecos el pueblo no quiere derrocar al Rey sino que tan solo exige cambios reales en el proceder democrático. Significa introducir en la conciencia colectiva la revolución cosmética lampedusiana: que algo cambie para que todo continúe igual. Más bótox, menos democracia.

¿Y qué pasará en estados como Túnez donde la ciudadanía exige democracia económica? Si los tunecinos no lo impiden, en Egipto está la respuesta: en el referéndum convocado a toda prisa, tan solo se aprobaron algunos cambios en la constitución. Dicho de otro modo: se renunció a un período constituyente que debería haber permitido un cambio profundo. ¿Podrá el pueblo tunecino imponer su voluntad de abrir su proceso constituyente?

El principio de ingerencia humanitaria.

Para llevarlo a cabo es necesario convencer a la población de que es bueno en sí mismo intervenir en un determinado país para evitar que el tirano de turno cause una catástrofe humanitaria. Y tienen razón quienes se abruman con las matanzas causadas por los dictadores de turno. Sin embargo el café del cambio no alcanzará a todo el orbe, tan solo a aquellos que viven en territorios donde los cambios, por cuestiones logísticas, coinciden con los intereses de las capitales financieras. Donde el negocio no esté en peligro, adelante con la democracia. Donde la revolución ponga en peligro las finanzas, que se aborte en nombre de la estabilidad y la prudencia: Bahrein y el Golfo. Con una excepción: Yemen (ni tiene recursos significativos ni es amigo de los emires), donde sí se permitirá a los rebeldes intentar derrocar al tirano. Otra cosa será el empeño occidental en que lo consigan.

De vuelta a la ingerencia humanitaria. Una segunda prioridad para aplicar este principio es hacer de la arbitrariedad, virtud. Si es imposible intervenir en todas partes, ¡hágase allí dónde sea más necesario! Este argumento, repetido hasta la saciedad, impregna la conciencia de la ciudadanía que obtiene satisfacción al comprobar como caen algunos tiranos. La pregunta que deben hacerse es por qué no todos. Y la respuesta la hemos ido relatando.

Una pregunta para acabar: ¿es posible construir derecho internacional aplicando la arbitrariedad como principio?

Josep Cabayol Virallonga: President de SICOM – Solidaritat i Comunicació
Daniel Gómez Cañete: President de AEREN – Associació per a l’Estudi dels Recursos Eenergètics
Frederic Pahisa Fontanals – Director Programa Radiofònic Futurs
Projecte FUTURS

SicomTV
Crisis Energética

Algunes consideracions estadístiques sobre les revoltes al Nord d’Àfrica

PIB per càpita

Crisis Energética

Tant Tunísia, com Egipte, com Algèria tenen un PIB per càpita molt baix, fins i tot comparat amb altres països del Nord d’Àfrica i l’Orient Mitjà.
Cap dels tres països no arriben als 10.000 $ de PIB per càpita: Tunísia 9.154$, Egipte 6.114$, Algèria 6.884$.
Altres països amb rendes similars o inferiors: Iemen (2.454$), Síria (4.938$), Sudan (2.376$), Marroc (4.586$), Mauritània (2.034$), Jordània (5.547$), Iraq (3.564$).
No és estrany que les protestes hagin començat en els països més pobres, just en el moment en el que s’està desenvolupant una crisi de preus dels aliments mundials.
Com a exemple d’aquest efecte, el passat dimecres els preus dels futurs del blat estatunidenc van arribar al seu màxim dels darrers 29 mesos, entre d’altres raons perquè el govern d’Algèria va fer una compra de 800.000 tones de blat, que equival a una tercera part de totes les compres de blat que els mercats esperen que Algèria faci d’aquí al 31 de maig. Aquesta compra agressiva fa pensar que Algèria haurà de comprar més del previst i serà un altre factor que posarà pressió als preus.
Un altre dada que vincula Tunísia, Algèria i Egipte és la proporció de població entre 18 i 25 anys, un factor conegut de risc per a l’estabilitat social, especialment quan aquest rang d’edats arriba als voltants del 20% de la població.
Exportadors de petroli
De moment, les revoltes no s’estan donant en països molt importants en les exportacions de petroli (excepte en el cas d’Algèria), però es podria donar un cercle viciós, en el qual els preus dels aliments provoquen protestes als països exportadors de petroli, amb el conseqüent encariment del petroli als mercats internacionals (ja sigui per baixades de la producció o per l’augment del risc geopolític, com ha passat avui amb Egipte i el Canal de Suez, per on passa el 4% del petroli mundial), que a la seva vegada provocaria un augment dels preus dels aliments i per tant més protestes…
Tunísia és molt poc important per a la producció de petroli, Egipte produeix més, però ja no te capacitat exportadora. En canvi, Algèria produeix una quantitat que equival a la capacitat ociosa de l’OPEP (per tant, si Algèria patis una crisi greu que afectés les seves exportacions, l’OPEP hauria de fer servir tota la seva capacitat productora).
El cas d’Egipte és típic d’un país madur des del punt de vista de la producció de petroli. La seva producció va arribar al cim a principis dels noranta, moment a partir del qual el seu consum intern es va disparar, de manera que les exportacions van caure en picat. Probablement aquest any o el que ve, Egipte es convertirà en un país importador net de petroli. L’única cosa que pot compensar aquesta dinàmica és el desenvolupament del gas natural, que des de mitjans dels 2000 ha experimentat un fort impuls, i amb aquest, les seves exportacions. No obstant, donat que la majoria de les exportacions anaven cap a Israel, amb les conseqüents protestes, i que el consum de gas natural també està creixent força, fa un parell d’anys el ministre del petroli egipci va declarar que no es farien nous contractes per a la exportació de gas natural.

Daniel Gómez
Director Revista Crisis Energética

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